Casi todos los jugadores que coincidieron con él aseguran que Pedrito Pérez (el entrenador villaclareño que este 2 de septiembre estaría celebrando su 90 cumpleaños) fue una eminencia en los trajines de la preparación dentro y fuera del beisbol cubano.
Fallecido a finales de 2022 tras un infarto cerebral complicado por una neumonía, Pedro Pérez Delgado (Pedrito para todos) fue una presencia permanente en el cargo de entrenador de pitcheo del Equipo Cuba, al cual acompañó por espacio de más de tres décadas.
Un nombre imprescindible en el beisbol cubano
Así, trabajó con los brazos del staff insular en los cinco podios olímpicos logrados entre 1992 y 2008; y en general participó en cerca de 40 torneos internacionales, incluidos 13 campeonatos mundiales, nueve Copas Intercontinentales, siete Juegos Panamericanos y seis Centroamericanos, así como en la edición del Clásico Mundial de 2006.
Igualmente laboró durante 30 temporadas domésticas como pitching coach Villa Clara, y en los finales de su carrera entrenó a los Piratas de Campeche de la Liga Mexicana de Beisbol.
Hombre pausado, a los seguidores del beisbol cubano se les hizo habitual la imagen de Pedrito Pérez saliendo del dugout para conversar con el pitcher de turno. Todo lo hacía desde una calma exasperante que devino su carta de presentación en los terrenos.
Pero Pedrito Pérez no siempre fungió como preparador. Previo a eso dirigió en nueve ocasiones a equipos del centro de la Isla, e inclusive se coronó como manager en un Mundial Juvenil. Y mucho antes, en sus años mozos, su talento llamó la atención de Conrado Marrero y lanzó para las organizaciones de Milwaukee Brewers y Boston Red Sox.
De acuerdo con Baseball Reference, al servicio de esos equipos el oriundo de Caibarién ganó 32 desafíos y perdió 30, con promedios de limpias que usualmente estuvieron por debajo de 4.00. Además, tuvo contrato con el Almendares de la Liga Profesional Cubana.
Tras el cambio político acontecido en Cuba en 1959, Pedrito Pérez debió elegir entre permanecer en Estados Unidos o regresar a la Isla, eligió lo segundo y fue ahí que inició su carrera como entrenador.
La sapiencia de Pedrito Pérez
En una entrevista que concedió en 2015 a este redactor, afirmó que el pitcheo nacional había caído en una baja (“así como el beisbol cubano en general”, añadió), y sostuvo que más allá de la emigración y la escasez de medios para trabajar, el problema residía en que los preparadores “no se sentían estimulados”.
Puesto a elegir los mejores serpentineros que tuvo bajo su mando, Pedrito Pérez citó en primer término a Braudilio Vinent, mencionó también a “Changa” Mederos, José Antonio Huelga y la legión pinareña (Rogelio García, Julio Romero, Jesús Guerra...), y seguidamente disertó con una apreciación sobre el Talón de Aquiles del entrenamiento de pitcheo del beisbol cubano.
“En Cuba se trabaja mucho desde el punto de vista físico, pero poco con la mente de los muchachos”, dijo. “No se intenta perfeccionar la técnica del lanzador y al mismo tiempo prepararlo mentalmente. Ahí está la mayor deficiencia. Al tirar la pelota el lanzador cumple tres funciones: una mental, una física y una que controla las emociones. Y de las tres, dos tienen que ver con la mente”.
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