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Beisbol Cubano

Esposa de Dagoberto Echemendía rompe el silencio

Dagoberto Echemendía fue parte del equipo de Metropolitano en los campeonatos nacionales de beisbol cubano.

En exclusiva para Swing Completo, Clara Alfonso narra el calvario que vivió su fallecido esposo tras ser encarcelado por las autoridades deportivas cubanas.

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Clara Alfonso Pérez relata en exclusiva a Swing Completo cómo la prisión, la persecución deportiva y el Parkinson marcaron la vida de su esposo, sancionado en 1982 junto a otros 16 peloteros por supuesto amaño de partidos en la Serie Nacional cubana.

El 20 de marzo de 1982 el periódico Granma publicó un bombazo informativo: un grupo de 17 peloteros y entrenadores que participaban en la Serie Nacional de Béisbol de ese año fueron sancionados por supuestamente amañar partidos.

Entre ellos se encontraba Dagoberto Echemendía, tercera base del equipo Metropolitanos. La sanción para todos fue suspensión fulminante con carácter definitivo de toda competencia deportiva, además de quedar en manos de las autoridades competentes que les aplicarían todo el rigor de las leyes revolucionarias. Todo ello sin un juicio previo ni condena.

Sin pruebas sólidas y sin haber recibido un proceso penal justo -en Cuba no hay división de poderes-, los sospechosos de aceptar dinero a cambio de vender los juegos fueron encarcelados, algunos dos años, en el caso de Echemendía, casi cuatro. 

Dagoberto Echemendía se desempeñó en la tercera almohadilla.

"Le prohibieron acercarse a un terreno de béisbol"

El pelotero falleció en el 2021 y no es hasta ahora que su esposa, la señora Clara Alfonso Pérez, en exclusiva a Swing Completo, pone los puntos sobre las íes, revela detalles que por primera vez hace públicos. Desde Cuba, vía Whatsapp, explicó:

“Mi marido vivió un calvario con todo lo que le hicieron. Después que salió de la prisión, le prohibieron volver a jugar pelota, ni siquiera podía acercarse a un campo de béisbol. Por lo mismo no pudo ejercer como profesor de Educación Física. Estudió en la Fajardo”, relata.

Su nuevo destino fue una fábrica de losas de piso, donde trabajó durante dos años, hasta que le levantaron las restricciones. Sin embargo, otro fuerte acontecimiento cambió su vida y así lo contó Alfonso Pérez:

“Un día sintió unos calambres en uno de sus brazos, fuimos al ortopédico pensando que era algún asunto muscular, y el galeno nos refirió con un neurólogo. En ese momento supimos que su problema era que padecía el Mal de Parkinson”.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno del cerebro que provoca movimientos involuntarios o incontrolables, como temblores, rigidez y dificultad con el equilibrio y la coordinación. Los expertos atribuyen su causa a la genética, el factor ambiental y el estrés.

El diagnóstico que agravó la tragedia

Acerca del diagnóstico de salud comentó Clara: 

“Tal vez Dago estaba predispuesto a tenerla, quizás ya de mayor porque tengo entendido que se da más en la gente de la tercera edad, pero a él se le manifestó antes de los 40 años y se le exacerbó a raíz de todo lo que pasó”.

Así como estaba, Echemendía de vez en cuando jugaba partidos entre veteranos, los domingos. Debido a su enfermedad, cometió un error muy costoso en uno de esos encuentros y recibió muchas críticas, se molestaron, fue incomprendido. Al llegar a casa, me dijo: "No jugaré más pelota; lava todos los uniformes y guárdalos”, rememora su esposa.

Gracias a unas amistades pudo conseguir que lo trataran en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), pero la enfermedad siguió su curso implacable. 

“A los tres meses de ser diagnosticado, lo retiraron con un peritaje médico, no podía correr, sólo caminar braseando”, explica.

Se dio la fatídica circunstancia de que 10 días antes de que Echemendía fuera a la cárcel, su padre, que se llamaba como él, falleció. 

“Su papá no se perdía un juego de él en el Latino, era su fan número uno, estaban muy apegados. Imagínate perder a su progenitor y poco después pasar por lo que pasó. Fue mucho para él. Quedó traumatizado con todo eso”, agrega.

Dagoberto Echemendía (primero a la izquierda), junto a sus compañeros, durante la contienda de 1982.

El cariño del barrio y de sus excompañeros

Echemendía era muy querido en el barrio y también por los peloteros con los que jugó. En una ocasión el equipo Metropolitanos al completo asistió a su casa en el Cotorro para la fiestas de 15 años de una sobrina. Dijo Clara que uno de sus mejores amigos era Armando Capiró:

“Hablaban mucho por teléfono. Fue uno de los pocos que mantuvo comunicación con mi esposo después de lo que pasó”.

En los últimos años de su enfermedad, relata Clara, Echemendía se sentaba en el patio que da a un jardín en la parte trasera de la casa y hacía como que dirigía a los Metros: “Poulot pídele a Darcourt una recta afuera; Monguito despégate un poco de la inicial; Chávez, dile a Arocha que salga a calentar”, y cosas por el estilo, durante horas y horas.

Una familia que no ha olvidado

Echemendía, que nació en 1954, murió en el 2021 a los 67 años. Varios jugadores del grupo de sancionados bajaron la cerviz y regresaron al redil, pero la familia Echemendía es de las pocas que no ha olvidado.

 “Quisieron enterrarlo en un lote del cementerio donde descansan los restos de otras glorias del deporte y me negué. También tuvieron la desfachatez de venir a mi casa a pedirme los uniformes de Echemendía para no sé qué actividad y les dije que prefería quemarlos antes de dárselos. No me gusta la hipocrecía”, sentenció.

¿Quién es Dagoberto Echemendía?

Dagoberto Echemendía fue un destacado pelotero cubano de la década de 1970 y principios de los 80, vinculado principalmente a los Metropolitanos. Se desempeñaba como tercera base y llegó a integrar la selección de La Habana en la Serie Selectiva; en el Juego de las Estrellas de 1981 apareció como titular en la antesala. Compartió terreno con figuras como Rey Vicente Anglada, Rodolfo Puente y Javier Méndez, dentro de una generación de peloteros que convirtió a los Metros en un equipo especialmente competitivo.

Su carrera quedó abruptamente interrumpida en 1982, cuando fue uno de los 17 peloteros y entrenadores sancionados de manera definitiva por las autoridades deportivas cubanas en medio del conocido caso que involucró a integrantes de los Metropolitanos.

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Carlos Fleites Torres

Carlos Fleites Torres pasó su juventud viendo partidos de béisbol en el principal estadio de La Habana, hasta que, luego de ganar un concurso de conocimientos beisboleros, lo contrataron en la emisora habanera COCO, por donde ha desfilado lo más granado del periodismo cubano. Pasó de ser un ardiente aficionado a convertirse en redactor deportivo. El destino lo llevó a México, país en que el que tuvo que escribir de todo para sobrevivir, lo que le permitió convertirse en un periodista versátil. Se formó en las salas de redacción y zapateando las calles. Ha publicado tres libros: Estrellas bajo otros cielos [2021], El Béisbol, cómo describirlo [2024] y Apuntes en Español [2025]. Administra el sitio Machucón de Foul en Facebook.Ver más

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