Las dificultades materiales que durante décadas han acompañado al beisbol cubano forman parte de la historia de varias generaciones de peloteros. Falta de agua, condiciones precarias para el descanso, calor, dificultades con la alimentación y estadios con escasos recursos fueron los escenarios en el que muchos jugadores desarrollaron sus carreras.
Sobre esa realidad habló el exatleta José Ibar, en exclusiva para nuestro medio de comunicación Swing Completo, quien recordó las condiciones que debieron enfrentar décadas atrás y estableció una comparación con los representantes de la actualidad.
Situaciones al límite
"Esta generación de peloteros de ahora quizás no tengan ni noción porque no les hablan y no se les puede hablar a veces para que no sientan que uno está comparando con peloteros de aquellos tiempos que tienen menos y como juegan", señaló Ibar.
El exjugador reveló todas las deficiencias que encontró durante su recorridos por los terrenos de Cuba, cuando lo que hoy puede parecer básico estaba lejos de ser una realidad.
“Muchos sacrificios. Por ejemplo, terminar un juego de pelota en el estadio de Cienfuegos a las 11 o 12 de la noche y ahí jamás hubo agua. Habían unos tanques con agua que tenías que coger con un jarro”, relató.
Las dificultades no terminaban al abandonar el diamante. José Ibar rememoró que los peloteros tenían que descansar en instalaciones con condiciones muy limitadas. Las restricciones estaban a la orden del día.
“Eran unas literas con unas colchonetas que no había comodidad. Eran colchonetas que alguna se acomodaban y otras no”, explicó.
Las altas temperaturas fue otro de los azotes constantes. Según José Ibar, en aquellos albergues ni siquiera existían condiciones para aliviar la tensa realidad.
“Calor. Jamás hubo un ventilador en uno de los albergues de esos. En los estadios había que dormir a veces en las gradas. La alimentación no era a veces la mejor. Después vino el Período Especial, que fue muy duro, también difícil, pero se jugaba pelota”.
Carencias que afectaron a miles de deportistas
Las palabras del otrora serpentinero vuelven a colocar sobre la mesa uno de los problemas más reconocidos del beisbolcubano. La falta de condiciones básicas no es un fenómeno nuevo, pero la comparación entre distintas generaciones permite dimensionar hasta qué punto los jugadores de otras épocas tuvieron que sobreponerse a circunstancias adversas para competir.
Precisamente, esa realidad forma parte del debate acerca del estado actual de la pelota cubana. Las dificultades económicas, la infraestructura deteriorada, las limitaciones en materia de equipamiento y las condiciones de entrenamiento y alojamiento han sido señaladas reiteradamente como uno de los frenos para el desarrollo del deporte nacional. José Ibar rememoró pasajes de esta índole, los que vivió en carne propia.
¿Quién es José Ibar?
José Ibar fue uno de los grandes lanzadores del beisbol cubano en las décadas de 1990 y 2000. En 18 Series Nacionales dejó balance de 173 victorias y 100 derrotas, con 3.45 de efectividad y 1,709 ponches, cifras que lo colocan entre los pitchers más destacados de la pelota en la Isla.
Entre sus principales resultados sobresale la temporada 1997-98, cuando se convirtió en el primer lanzador de la Serie Nacional en alcanzar 20 éxitos, con balance de 20-2, 1.51 de efectividad y 189 ponches, conquistando la Triple Corona de pitcheo. Además, ganó 38 partidos en dos temporadas consecutivas (20 en 1997-98 y 18 en 1998-99), fue líder de victorias en la campaña 1994-95 con 14 triunfos y tuvo actuaciones sobresalientes con el equipo Cuba.
En el ámbito internacional ganó medallas de oro en los Juegos Panamericanos de 1995 y 1999 y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1998, además conquistó la medalla de plata olímpica en Sídney 2000. También fue el abridor de Cuba frente a los Orioles de Baltimore en 1999, en el histórico duelo contra un equipo de Grandes Ligas.
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