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Beisbol Cubano

Tomás Soto: El título de bateo que le quitaron en 1962

Tomás Soto en la Serie Nacional del Beisbol Cubano

Tomás Soto bateó para .435 en la primera Serie Nacional, pero una interpretación de las reglas dejó el campeonato de bateo en manos de Ervin Walters.

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Tomás Soto terminó con .435 de average en 1962, por encima del .367 de Ervin Walters, pero no fue reconocido como campeón de bateo. Una revisión de las reglas demuestra que sí cumplía con las comparecencias requeridas.

Todos los periódicos, guías y folletos que le dieron cobertura en 1962 a la primera temporada del béisbol aficionado cubano citaron al matancero Ervin Walters como el campeón de bateo de ese torneo. Y así se ha mantenido hasta el sol de hoy.

Pero en verdad se cometió una injusticia: el campeón bate le pertenecía a otro yumurino, Tomás Soto. Esa primera serie nacional cubana fue todo un éxito, se rompieron récords de asistencia a los estadios, pero en cuanto a las estadísticas se les fue la olla.

Supuestamente Soto, que terminó con mayor average que Walters, no tuvo las comparecencias al bate requeridas para optar por el galardón, pero sí las tenía. 

Benigno Daquinta, de un tiempo a esta parte el mejor estadístico de béisbol antillano, lo explica así: “Walters terminó al frente con average de 367, producto de 29 jits en 79 veces al bate, y Soto concluyó con un promedio superior, 435, consecuencia de 30 imparables en 69 turnos. Según los encargados de las estadísticas en ese entonces, Soto no compareció al cajón de bateo las veces suficientes para optar por el premio”

Ervin Walters el campeón de bateo en 1962.

¿Qué dicen las reglas del béisbol?

Una cosa son las veces oficiales al bate, las que se toman en cuenta para calcular el promedio de bateo (Soto tuvo 69 turnos oficiales), y otras las comparecías totales, o sea, las veces que se paró en home. Estas últimas (Soto contabilizó ocho, para un total de 77 visitas al octágono) incluyen acciones como los desboles, base por bolas, sacrificio de fly o de toque de bola e interferencia u obstrucción de un jugador a la defensiva.

Para impedir que un bateador se lleve la corona de bateo al cosechar en todo el campeonato, por ejemplo, de 10-5 (average de 500), las reglas exigen cierta cantidad mínima de comparecencias (no turnos oficiales) para poder competir por el máximo pergamino ofensivo.

En la actualidad, para torneos largos, un jugador necesita acumular un promedio de 3.1 apariciones en el plato por cada juego programado de su equipo. Esta regla, la 9.22 [a], se implementó a partir del año 1957 en las Grandes Ligas, pero al parecer no se puso en práctica en las Series Nacionales cubanas sino hasta 1963, insertada en la primera Guía Oficial del INDER (el folleto de 1962 no cuenta) bajo la denominación Regla 10.22 [a].

Tomás Soto fue el mejor bateador en el año 1962

La pregunta de rigor

¿Qué regla tomó en cuenta el INDER en 1962, en el primer año de los certámenes beisboleros cubanos, para determinar el campeón de bateo? Hay que descartar la de 3.1 comparecencias por juego (28 participó Occidentales ese año, equipo donde militaban Walters y Soto), porque el mínimo de incursiones al plato hubiera sido de 87, guarismo al que tampoco llegaría Walters, sumados los cinco boletos que recibió.

Entonces nos queda la cifra de 2.6, que era la que se tomaba en cuenta en Cuba por esos años, según las Reglas de 1954, compiladas por Jesse Losada y Gabino Delgado. Y al multiplicar 2.6 por 28 partidos, nos da la suma de 73 comparecencias necesarias, cuatro menos que las que tuvo Soto, quien debió ser elegido como el líder de los bateadores.

Para Daquinta, hubo una especie de “mano negra” en el asunto, según escuchó de algunas personas en el pasado. “Alguien me aseguró de que no fue nada personal contra Soto, el problema es que decían que Tomás había firmado (aunque no jugó) como profesional, en una época en que se temía mucho eso por un escándalo y demás y por eso trataron de que no fuera muy ‘mediático’”.

Por lo que sigue, es evidente que Soto fue el mejor bateador en todo ese año 1962. En la justa Regional previa a la 1era SN y jugando con Matanzas, finalizó segundo de los bateadores (Ervin fue 7mo), líder en jonrones (empatado con otros dos jugadores), lo mismo que en hits (igualado con el champion bate Manuel Díaz Sierra, del campeón Habana) y en la SN como integrante del titular Occidentales, terminó a la cabeza en dobles (10) y compartió el apartado de impulsadas (19), además del título de bateo que le arrebataron.

En esa primera Serie Nacional a Soto, que jugaba primera y tercera bases y los jardines, le costó alinear diario, ya que ahí estaban Pedro Chávez, Urbano González, Fidel Linares y otras estrellas. Pero se abrió paso a fuerza de batazos, ganando la titularidad en la inicial y el cuarto turno al bate en un juego de exhibición al final de la justa entre Occidentales y una Selección de los conjuntos perdedores.

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Carlos Fleites Torres

Carlos Fleites Torres pasó su juventud viendo partidos de béisbol en el principal estadio de La Habana, hasta que, luego de ganar un concurso de conocimientos beisboleros, lo contrataron en la emisora habanera COCO, por donde ha desfilado lo más granado del periodismo cubano. Pasó de ser un ardiente aficionado a convertirse en redactor deportivo. El destino lo llevó a México, país en que el que tuvo que escribir de todo para sobrevivir, lo que le permitió convertirse en un periodista versátil. Se formó en las salas de redacción y zapateando las calles. Ha publicado tres libros: Estrellas bajo otros cielos [2021], El Béisbol, cómo describirlo [2024] y Apuntes en Español [2025]. Administra el sitio Machucón de Foul en Facebook.Ver más

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