Un día como hoy, 115 años atrás, llegó al mundo el mejor lanzador de 5 pies 5 pulgadas que ha pasado por MLB. Se llamaba Conrado Marrero, había nacido en una finca de Las Villas y se gastó el alarde temerario de estrenarse con 39 abriles en el mejor beisbol del mundo.
Así, le tocó debutar a la edad que otros se retiraron ya, pero él lo consideró un comienzo a tiempo. Pleno de autoconfianza, el guajiro se las ingenió para dirimir cinco temporadas, sacar pasaje a un Juego de Estrellas, dejar efectividad de 3.67 y ganar 39 juegos con el equipo más débil de la época (Washington Senators).
Conrado Marrero, la grandeza de la veteranía
¡Qué bárbaro! Se decía que Washington era “el primero en la guerra, el primero en la paz y el último en la Liga Americana”, pero Conrado Marrero no creyó en jocosidades y se ganó el respeto de los hombres de MLB. Tipos muchos más jóvenes, más altos y más fuertes, pero un montón de ellos con “riñones” más pequeños.
Porque para lanzar “al flojo” en Grandes Ligas había que ser guapo. Alguna vez le dije “¿qué tirabas, Premier?”, y mordisqueando su tabac* sempiterno me contestó que “slider, curva y recta”. “¿Y cambio?”, inquirí, para que de inmediato me espetara: “La recta era mi cambio”.
El punto es que Conrado Marrero fue la tesis de grado probatoria de que, puesto en las manos indicadas, el control es un arma de exterminio en masa. Tuvo ese don y le sacó partido, como antes lo había hecho Christy Mathewson y, más tarde, Ferguson Jenkins o Greg Maddux.
“Para lanzar, Conrado Marrero tenía un movimiento que mezclaba un molino de viento enloquecido y un pato silvestre tratando de volar hacia atrás”, de esa manera definió el dominicano Felipe Alou el peculiar estilo del diminuto villareño, un sabio del box que igual se hizo famoso por los enormes puros que fumaba.
La obsesión de Conrado Marrero era sacar outs
En Estados Unidos lo bautizaron como Connie, y alguien llegó a escribir que era “un gnomo musculoso”. A él le daba lo mismo: lo suyo era sacar un out detrás de otro, tanto en MLB como con el Almendares de la Liga Profesional Cubana o con el Equipo Cuba en las Series Mundiales Amateurs.
Y en eso tuvo éxito. Se hizo inmortal por esa vía, y cuando se despidió de este mundo el 23 de abril de 2014 era (auténtico orgullo cubano) el ligamayorista más longevo en vida.
Yo me precio de haberlo conocido. Fue un honor entrevistarlo a principios de siglo y un orgullo participar de su cumpleaños 102, el último que pudo celebrar. Gloria eterna a Conrado Marrero, ese grande que hoy sopla 115 velitas en el cake.
¿Quién fue Conrado Marrero?
Conrado Marrero nació en la finca “El Laberinto” del distrito Sagua la Grande, y no empezó a oficiar como serpentinero hasta los 27 años.
Afortunadamente su talento natural no tardó en imponerse y el pequeño derecho paseó su talento por cuanta lomita se subió, lo mismo de campeonatos amateurs que profesionales, incluyendo campañas MLB.
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