Los deportistas cubanos son usados en su época de esplendor y después son desechados por el régimen sin la más mínima misericordia. Idel Torriente Sáez, exintegrante del equipo nacional del boxeo cubano, es uno de esos que padecen en el presente el olvido de las autoridades y las miserias que son habituales en el país, según le confesó el pinareño al medio de comunicación 14 y medio.
La vida activa de Idel Torriente Sáez encima de un cuadrilátero tuvo como momentos más destacados el cetro centroamericano que alcanzó en el año 1986, así como la corona panamericana que obtuvo en el 1990. Sin embargo, en el año 1992 recibió una noticia inesperada, cuando Alcides Sagarra, jefe de los entrenadores de la escuadra del país, lo obligó a retirarse con solo 28 años de edad, a pesar que tenía en sus manos el boleto para el Campeonato Mundial.
“Después de tantos años de estar en el equipo nacional, tratando de participar, cuando me tocó ir, no me dejaron. Alcides me planteó el retiro. Él llevó de la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (Espa) Nacional a Damián Austin y a mí me mandó para la casa”, recordó.
Inicio de las dificultades para Idel Torriente Sáez
Idel Torriente Sáez le confesó al medio de comunicación 14 y medio que en ese instante todo cambió en su vida. La rutina que siguió durante décadas se esfumó y lo impactó tremendamente.
"Me levantaba todos los días a las 4:00 a.m. y me decía que no era posible que dejara el boxeo”, dijo.
Si esto significó un duro revés para el capitalino, no sería nada comparado con lo que después sucedió. El adiós al deporte activo llevó a Idel Torriente Sáez a desempeñarse como entrenador, pero este fue el primer paso hacia el total abandono que hoy se esparce en cada minuto de su vida.
“No me atienden. Me tienen a un lado a esperar que me retire”, denunció el exboxeador, quien informó que su salario mensual es de 7.690 pesos, equivalente a 20 dólares por las tasas de cambio informales.
Malas condiciones de trabajo para la nueva generación del boxeo cubano
Al grave problema que representa el bajo salario, se sumó que las condiciones de trabajo son muy malas. La enseñanza a las nuevas generaciones del boxeo cubano no cumple con sus objetivos, debido a la ausencia de medios de trabajo básicos en la labor de adiestrador.
"Carecemos de muchas cosas: de los implementos deportivos, de transporte, de alimentación y el boxeo ha bajado", reveló.
La historia de Idel Torriente Sáez no sorprende a muchos. Más de un deportista cubano tomó medidas radicales en el pasado y vendieron medallas olímpicas y mundiales para subsistir. La desgracia en la cual caen los atletas y entrenadores es una realidad que está a la vista de todos.
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