Si existe una lista especialmente exclusiva dentro del deporte cubano, esa es la de atletas nacidos en la Isla que conquistaron un oro olímpico representando a otro país. Apenas dos nombres la integran: Pedro Pablo Pichardo y Jordan Díaz. El detalle que hace todavía más extraordinaria la historia es que ambos lo consiguieron en la misma especialidad, el triple salto.
Miles de atletas emigran de Cuba por diversas vías en la búsqueda de un horizonte más promisorio, pero estos dos alcanzaron lo más alto en su patria de adopción. A continuación los detalles compilados desde Swing Completo.
Rumbo a la gloria con otra camiseta
El primer caso fue el de Pedro Pablo Pichardo. Nacido en Santiago de Cuba, el triplista arribó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 como uno de los grandes favoritos después de haber competido anteriormente por Cuba. Enfundado en el uniforme de Portugal, el as prácticamente no dio opciones a sus rivales en la final del 5 de agosto de 2021.
La opción inicial de Pedro Pablo Pichardo ya fue una advertencia: 17,61 metros. En el segundo intento volvió a registrar exactamente la misma distancia, pero en su siguiente ejecución llegó la sentencia definitiva, cuando se adueñó de 17,98 metros. El duelo por el metal dorado tuvo un claro dominador.
El chino Zhu Yaming fue segundo lugar con 17,57 metros y el burkinés Hugues Fabrice Zango completó el podio con 17,47 metros. De esta manera, Pichardo encumbró la bandera de Portugal.
Jordan Díaz: cuando dos centímetros valieron oro
Tres años después, el escenario cambió a París y apareció otro nacido en Cuba. Jordan Díaz, oriundo de La Habana, llegó a la final olímpica vistiendo el traje de España, con una marca personal de 18,18 metros, lograda en el Campeonato Europeo de Roma 2024. Frente a él estuvo precisamente Pichardo, entonces campeón olímpico. La batalla entre ellos fue extraordinaria.
Jordan salió en el primer intento y clavó los pinchos en 17,86 metros, con viento legal de +0,1 m/s. El de Portugal respondió con 17,79 metros y encendió la lucha, aunque en su tercera visita al cajón de saltos aterrizó en 17,84 metros. A partir de ese instante hubo una reñida competición, pero el trono se mantuvo sin cambios. Como dato de interés hay que señalar que el bronce correspondió a otro atleta con ADN cubano, ya que Andy Díaz, en defensa de Italia, registró 17.64 metros.
La historia, además, adquiere una dimensión todavía más llamativa si se amplía la mirada al podio de París 2024. Los tres medallistas del triple salto masculino nacieron en Cuba: Jordan Díaz ganó el oro por España con 17,86 metros, Pedro Pablo Pichardo obtuvo la plata por Portugal con 17,84 y Andy Díaz se quedó con el bronce defendiendo a Italia con 17,64.
Es decir, las tres medallas olímpicas de una misma prueba terminaron en manos de atletas nacidos en la Isla, pero representando a tres países europeos diferentes.
El contraste resulta aún más significativo al revisar los registros de World Athletics. Pichardo llegó a desarrollar una de las mejores marcas de la historia del triple salto cuando competía por Cuba, con 18,08 metros en 2015, mientras Jordan Díaz alcanzó 18,18 metros en 2024 ya bajo bandera española. La coincidencia no se limita, por tanto, a sus títulos olímpicos: ambos forman parte de la élite histórica de una especialidad en la que Cuba también ha producido figuras como Yoelbi Quesada y Aliecer Urrutia.
Acerca de este logro Jordan Díaz comentó que había cumplido un sueño que tenía desde niño. Además habló de la satisfacción que causó para él:
“Estoy muy contento del trabajo realizado, porque significa un sacrificio, tanto a nivel físico como mental” expresó Jordan Díaz en una rueda de prensa luego de ganar la medalla
Relación con Cuba
Ambos protagonistas poseen un pasado convulso en cuanto a sus relaciones con las autoridades cubanas y una muestra palpable de este sentir se aprecia en una de las opiniones más directas del portugués.
“No tengo [ganas de volver]. Me siento herido, con el gobierno y con las entidades deportivas”, dijo Pedro Pablo Pichardo en una entrevista para el SL Benfica
En definitiva, este dúo hizo historia gracias al talento que desplegaron y los lauros correspondieron a otro país y no a la Mayor de las Antillas. Ambos, son parte de una historia muy poco conocida por los seguidores del deporte cubano, pero que es inmensamente extraordinaria.
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