El deporte cubano acumula historias de atletas que, en algún momento, estuvieron al borde de perder su carrera y algunos incluso su movilidad, por lesiones de extrema gravedad. No todas ocurrieron en una competencia: algunas fueron accidentes fuera del terreno, pero tuvieron consecuencias igualmente devastadoras. Este es un top 8 personal basado en la gravedad del daño, el riesgo para la integridad física y el impacto sobre la carrera deportiva.
Casos hay muchos más e incluso algunos pudieron batallar por irrumpir en el listado. Fuera de la selección quedó un hecho que muchos aficionados consideran como un estandarte en este tipo de sucesos. Hablamos del accidente que sufrió el pelotero Juan Padilla en el año 2000, cuando perdió la visibilidad en el ojo derecho. Aquel percance fue un duro golpe en la trayectoria del integrante del equipo nacional.
Top 8 según mi criterio personal
- Sergio Mestre (Atletismo)
El saltador de altura vivió en febrero de 2016 una de las lesiones más graves registradas entre atletas cubanos. Durante un entrenamiento de fuerza en el gimnasio del Estadio Panamericano, resbaló mientras realizaba un ejercicio con 190 kilogramos. La caída provocó una fractura-luxación de la vértebra T12, además de un shock medular.
Fue operado en el CIMEQ y los especialistas lograron estabilizarle la columna, pero inicialmente no presentaba respuesta sensitiva ni motora en las piernas. El diagnóstico fue reservado.
- Maikel Sánchez (Voleibol)
En los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, el joven voleibolista sufrió una grave lesión de columna. Las fracturas afectaron las vértebras L4 y L5 y, pese a meses de inmovilización, tratamiento y rehabilitación, no existió una mejoría.
La Junta Médica determinó que persistía una inestabilidad vertebral que le impedía continuar jugando al alto nivel. Con apenas 22 años, Sánchez tuvo que abandonar el voleibol en ese momento, aunque meses después retornó al alto rendimiento, en un hecho que sorprendió a los aficionados.
- Ana Fidelia Quirot (Atletismo)
El caso de la corredora es diferente, ya que no fue una lesión deportiva, sino un accidente doméstico ocurrido en enero de 1993. Una explosi*n provocó quemaduras de segundo y tercer grado en aproximadamente el 38-40% de su cuerpo. La atleta estaba embarazada de siete meses y fue ingresada en estado crítico.
Ana Fidelia Quirot fue sometida a numerosas operaciones y perdió a la hija que esperaba. Todo apuntó al final de su carrera pero la cubana regresó a las pistas a finales de ese mismo año. En 1995 ganó el Mundial de 800 metros en Gotemburgo y en Atlanta 1996 conquistó la plata olímpica.
- Javier Concepción (Voleibol)
En el mes de junio del 2026, durante un partido de la Liga de Naciones contra Irán en Orleans, Francia, Javier Concepción saltó para rematar y cayó de manera aparatosa. El diagnóstico confirmó una doble fractura de tibia y peroné de la pierna izquierda. Fue trasladado al hospital y posteriormente operado en Francia.
La imagen de los compañeros del afectado pidiendo desesperadamente la entrada de la camilla convirtió el episodio en uno de los momentos más dramáticos del voleibol cubano en los últimos años.
Casos que conmovieron a los fanáticos cubanos
- Lázaro Vargas (Béisbol)
Durante la final de la Serie Nacional de 1994, entre Industriales y Villa Clara, Lázaro Vargas protagonizó una de las imágenes más estremecedoras del beisbol cubano. Al intentar llegar a home, el capitalino no se deslizó y su pierna izquierda se dobló terriblemente al pisar el plato.
El diagnóstico fue una rotura de ligamentos que obligó a una operación de urgencia. Los pronósticos eran pesimistas e incluso se llegó a cuestionar que pudiera volver a jugar. La recuperación fue larga y durísima, pero el antesalista no se rindió y regresó al terreno.
- Driulis González (Judo)
Driulis González estuvo ante un horizonte complicado en el año 1996. La judoca sufrió dos fracturas de vértebras cervicales que comprometieron incluso su locomoción. La lesión la mantuvo fuera de los entrenamientos durante mayo y junio y apenas pudo regresar a la preparación tres semanas antes de los Juegos Olímpicos de Atlanta. Pero, el desenlace fue digno de un cuento de hadas.
Driulis, quien incluso arribó a la sede de la cita estival utilizando una minerva para inmovilizar el cuello, compitió y ganó la medalla de oro olímpica contra todo pronóstico. La afectación fue tan al límite que la continuidad deportiva de la judoca estuvo en riesgo.
- Maikel Massó (Atletismo)
El medallista de bronce olímpico de Tokio 2020 padeció en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador 2023 una lesión durante su primer salto de la final de longitud. Al caer en el cajón, Maikel Massó se dañó el tendón rotuliano de la pierna derecha. El deportista fue trasladado a Cuba y operado en el Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País. La recuperación evolucionó favorablemente, aunque tuvo que afrontar una rehabilitación específica y prolongada. Las imágenes del suceso aún son impactantes.
- Mabel Gay (Atletismo)
La triplista sufrió en 2014, durante un entrenamiento en México, una fractura del acetábulo, la parte de la pelvis que forma la articulación de la cadera. La antillana permaneció más de un mes hospitalizada en tierras aztecas y después siete meses acostada en Cuba para que la fractura consolidara. Posteriormente, la saltadora necesitó tres meses de rehabilitación con muletas.
La lesión de Mabel Gay terminó afectando definitivamente su carrera. La atleta intentó volver a alto rendimiento pero desarrolló un temor psicológico a volver a lesionarse. El retiro fue una necesidad en el año 2015, lo que puso en punto final de manera prematura.
Las vivencias que conforman esta nota son parte del lado menos agradable del deporte cubano de alto rendimiento y sus protagonistas lidiaron con pasajes que en algunos casos los obligaron a acogerse al retiro. Otros se sobre pusieron, pero lo cierto es que la vida les propinó un doloroso jaque.
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