La eliminación de los New York Yankees en la Serie Divisional volvió a poner bajo la lupa la gestión de Aaron Boone y Brian Cashman. Sin embargo, el propietario Hal Steinbrenner tiene otra lectura: defendió a ambos dirigentes y responsabilizó principalmente a los jugadores de posición por la falta de resultados, especialmente por las dificultades ofensivas del equipo.
“La realidad es que los jugadores no cumplieron con su parte del trato en los playoffs”, expresó Steinbrenner durante una conferencia de prensa celebrada el miércoles 21 de octubre, de acuerdo a lo recogido por Associated Press en Yahoo Noticias.
El equipo de Nueva York Yankees terminó la temporada regular con marca de 93-68, pero quedó segundo en el Este de la Liga Americana, detrás de Tampa Bay. Después de superar a Boston Red Sox en la Serie de Comodines, el conjunto del Bronx fue barrido por los Rays en tres encuentros de la Serie Divisional.
La postura del propietario abre un debate sobre la distribución de responsabilidades en una franquicia que no gana la Serie Mundial desde 2009.
Steinbrenner defiende la gestión de Boone y Cashman
El propietario fue explícito al valorar el trabajo de su mánager. “Me pareció que Boone dirigió una buena temporada, especialmente con el cuerpo de lanzadores”, expresó, antes de descartar que la responsabilidad principal recayera sobre el estratega: “La culpa no recae sobre los hombros de Aaron Boone”.
Steinbrenner también explicó dónde considera que estuvo el principal problema de Nueva York:
“Al final, la mayor parte de la responsabilidad, lo diré por quinta vez, en mi mente, en mi opinión, recae en los jugadores de posición y en la incapacidad de anotar de manera consistente durante el transcurso de prácticamente toda la temporada”, señaló.
Su respaldo se extendió a Brian Cashman, a quien elogió por construir una plantilla con aspiraciones de campeonato. El gerente general continuará en el cargo en 2027, mientras Aaron Boone afrontará la última temporada de su contrato actual.
“Cash es excelente cada temporada. La plantilla que armó, el equipo con el que salimos de los entrenamientos de primavera, era tan bueno como cualquier otro en el béisbol. Era un equipo con potencial para ganar el Campeonato Mundial”, puntualizó Steinbrenner
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El mánager, que acumula 790 victorias y 565 derrotas en temporada regular, reconoció que todavía tiene una cuenta pendiente.
“Al final del día, no hemos ganado un campeonato conmigo al mando”, admitió Boone, quien dejó su balance en postemporada en 27-30, tras la eliminación ante Tampa Bay Rays.
Boone también defendió su decisión de no señalar públicamente a los peloteros por sus errores alegando que "probablemente hay un momento y un lugar para eso, pero, en términos generales, para mí eso no es liderazgo".
Los números ponen a prueba el argumento del propietario
La crítica de Hal Steinbrenner encuentra respaldo parcial en las estadísticas. Según los registros de Baseball Reference, los Yankees batearon para .235, con un porcentaje de embasado de .311 y un OPS de .720 durante la temporada regular. Conectaron 223 jonrones, pero su promedio de bateo y su capacidad para llegar a las bases estuvieron por debajo de los de Tampa Bay, que registró .258 y .326, respectivamente.
Sin embargo, el volumen total de carreras obliga a matizar el diagnóstico: Yankees anotó 739 en 161 juegos, frente a las 736 de Tampa Bay (conjunto que los eliminó y quedó primero en su división) en 162 encuentros. La diferencia estuvo en cómo se produjeron esas carreras y en la capacidad de sostener el ataque ante rivales de mayor exigencia.
En la postemporada, la tropa de Aaron Boone anotó 18 carreras en sus dos victorias contra Boston Red Sox, pero solo cinco en los tres partidos ante Tampa Bay. Esa caída ofensiva sí respalda la preocupación del propietario por la falta de consistencia en el momento decisivo, de acuerdo a los registros de dicha Serie Divisional
Hal Steinbrenner también reconoció el impacto de las lesiones de Aaron Judge y Giancarlo Stanton:
“Perder a Stanton y perder a Judge durante más del 80% de la temporada en defensa de la ofensiva no era parte del plan y sin duda tuvo un efecto”, admitió el propietario.
El dueño mantiene su confianza en Boone y Cashman, pero la responsabilidad no se agota en los bateadores. Los números muestran debilidades ofensivas y una caída en los playoffs, mientras que las lesiones y las decisiones de construcción de plantilla también forman parte de la evaluación. El desafío para 2027 será convertir el poder ofensivo de los Yankees en una producción más consistente cuando el campeonato esté en juego.
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