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Pete Rose: apostó por ganar, pero perdió su lugar en el béisbol ¿Debe tener espacio en Cooperstown?

Donald Trump concedió el indulto presidencial a Pete Rose en 2025

Pete Rose visitó Cooperstown para firmar autógrafos, pero, pese a su histórica carrera en las Grandes Ligas, continúa fuera del Salón de la Fama.

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Pete Rose merece estar en Cooperstown porque su extraordinaria carrera, récords históricos y pasión por el béisbol marcaron una época, aunque sus apuestas continúan generando debate.

El líder en hits de todos los tiempos en Major League Baseball (MLB), Pete Rose, falleció el 30 de septiembre de 2024, a los 83 años, y nunca pudo sentir el inmenso orgullo de pertenecer al Salón de la Fama de Cooperstown. Aunque paradójicamente, fue invitado al recinto histórico en múltiples ocasiones para firmar souvenirs. 

El caso de Pete Rose es muy singular en la historia de las Grandes Ligas. Incluso, el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró el pasado mes de marzo 2025 que le otorgaría el indulto al legendario pelotero y que el mismo debió haber entrado al Salón de la Fama mucho antes de morir, criticando a MLB por no haber reconocido sus logros deportivos. Claro, un indulto presidencial no determina la elegibilidad para entrar a Cooperstown, pues tienen sus propios procesos y reglas. De hecho, el abogado que dirigió la investigación de Rose, John Dowd, señaló precisamente esa diferencia en 2025. 

Pero esta vez no se trata solamente del criterio del líder estadounidense, sino de algo lógico y a la vez contradictorio que ha atentado contra la elegibilidad de "Charlie Hustle". Resulta que las evidencias disponibles indican que Pete Rose apostaba a favor de los Cincinnati Reds, no en contra, incluso cuando era jugador-manager y posteriormente solo como dirigente. El Informe Dowd de 1989, que investigó sus apuestas entre 1985 y 1987, documentando que todas eran a favor de su equipo.

Pete Rose siempre apostó a favor de los Reds

El propio informe ya mencionado señala explícitamente: “No evidence was discovered that Rose bet against the Cincinnati Reds” (no se encontró evidencia de que apostara contra los Reds). En 2015 aparecieron además registros de apuestas de 1986, pero ninguna contra el equipo que dirigió. MLB también señaló que no había evidencia de que apostara contra Cincinnati. 

Quizás surgieron dudas cuando John Dowd, años después, dijo que creía que probablemente Pete Rose había apostado alguna vez contra los Reds, pero reconoció no haber encontrado evidencia de ello en su investigación. Por tanto, lo que queda demostrado es que apostaba para que su propio equipo ganara, nunca en su contra. Y aquí está la parte importante, pues aún así, seguía estando prohibido. La regla de MLB no distinguía entre apostar a favor o en contra: cualquier jugador, manager o funcionario que apostara sobre un partido en el que tenía una obligación profesional quedaba sujeto a la inhabilitación permanente.

De hecho, el problema de integridad no era solamente la posibilidad de que quisiera perder. Un manager que apuesta a favor de su equipo también tiene un conflicto de intereses: puede tomar decisiones —por ejemplo, cuándo utilizar a un pitcher (dejarlo trabajar por más tiempo del programado) o cuándo sacar a un jugador (permitir que siga jugando aún estando lesionado)— teniendo un interés financiero personal en el resultado. Pero todo esto es especulación y, como quiera que se mire, si apuesta a su favor, no hay manera de atentar contra el resultado de su equipo, pues hará todo lo posible para salir airoso. 

¿Por qué debería estar Pete Rose en el Salón de la Fama de Cooperstown?

Soy del criterio de que Pete Rose merece una placa en Cooperstown. Hay varios puntos objetivos que pueden sostenerlo, aunque existe también un argumento fuerte en sentido contrario por sus apuestas. Tiene el récord de más hits en la historia de MLB (4256). Además, acumuló 3562 partidos, 14053 turnos al bate y 3215 sencillos, todas son marcas históricas en las Grandes Ligas. Pero, su carrera no se reduce a acumular imparables, pues también fue 17 veces All-Star, Novato del Año de la Liga Nacional en 1963, MVP de la Liga Nacional en 1973, ganó tres títulos de bateo y tres Series Mundiales (MVP del clásico otoñal de 1975).

La longevidad y consistencia de Pete Rose fueron extraordinarias. Jugó 24 temporadas y terminó con promedio de bateo de .303. No fue simplemente un jugador que tuvo unas pocas temporadas excepcionales, produjo durante más de dos décadas. Fue una figura central de una de las grandes dinastías de MLB, los Cincinnati Reds de la llamada “Big Red Machine”, que ganó las Series Mundiales de 1975 y 1976. Posteriormente ganó otra con los Phillies en 1980. 

El argumento puede separar su rendimiento deportivo de su sanción

La principal defensa de Pete Rose es que su candidatura al Salón de la Fama de Cooperstown debería evaluarse por lo que hizo como jugador, mientras que la sanción por apostar debería ser considerada como una cuestión disciplinaria separada. En 2015, el entonces comisionado Rob Manfred señaló que la cuestión de la reinstalación en MLB y la elegibilidad para el museo sagrado del béisbol eran asuntos distintos. 

Pero existe un obstáculo fundamental, Pete Rose fue colocado en la lista de permanentemente inelegibles en 1989 después de que MLB determinara que había apostado en partidos de béisbol mientras dirigía a los Reds. Aunque las fuentes señalan que no existe evidencia de que apostara contra Cincinnati, apostar sobre partidos de su propio equipo seguía rompiendo las reglas de las Grandes Ligas.

Desde mayo de 2025, tras su fallecimiento, MLB determinó que la inelegibilidad permanente termina con la muerte de la persona. Eso hizo que Pete Rose volviera a ser elegible para consideración del Salón de la Fama, aunque eso no significa que será obligatoriamente un miembro de Cooperstown.

Termino como comencé, mencionando a Donald Trump, pues ha sido muy favorable a Pete Rose y ha defendido públicamente que este debería estar en el Salón de la Fama. En distintos momentos dijo cosas bastante contundentes a favor del fenomenal bateador ambidiestro. 

En una publicación de Los Angeles Times el 2 de octubre de 2024, se puede leer cómo resumió su opinión al respecto con pocas palabras: “Apostó, pero solo a que su propio equipo ganara.” Siempre he defendido esta afirmación, porque Rose merece ser recordado por lo que hizo en el terreno de juego, y juzgado por lo que ocurrió fuera de él. 

Apostar al béisbol fue una falta grave, pero existe una diferencia que para muchos resulta fundamental: Pete Rose no apostó contra su propio equipo, sino a favor de él. Su caso seguirá generando debate, pero su legado deportivo y la discusión sobre la inmortalidad de uno de los grandes bateadores de la historia permanecerán inseparables.

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Pérez Vichot Jesús

Historiador y analista especializado en béisbol cubano y Grandes Ligas (MLB), con experiencia en análisis estadístico, sabermetría y cobertura histórica del deporte. Graduado en Cultura Física en La Habana, Cuba, hace más de 30 años, ha dedicado gran parte de su trayectoria al estudio de estadísticas tradicionales y avanzadas aplicadas al béisbol profesional y amateur, así como al seguimiento de jugadores cubanos y latinoamericanos en MLB. Forma parte del equipo de redactores y periodistas de Swing Completo, medio deportivo con sede en Connecticut, Estados Unidos, de referencia primaria para el mercado hispanohablante en el país y Latinoamérica. Participa en la cobertura diaria de MLB, seguimiento a peloteros latinos, temas de béisbol cubano e información especializada sobre rendimiento, tendencias y análisis históricos. Además, cuenta con conocimientos en análisis deportivo de la NBA y otras disciplinas vinculadas al alto rendimiento.Ver más

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