Por Gian Franco Gil

Antonio González fue uno de los torpederos más reconocidos del béisbol cubano en los primeros años de la década del sesenta. Su rendimiento lo llevó a formar parte del equipo nacional a los Juegos Centroamericanos de 1962, donde protagonizó una de las peleas más recordadas en la historia del juego.

González, jugador de los equipos de la capital del país, destacó por sus jugadas en el campo corto. Además, su oportunidad madero en mano lo hizo una buena opción para integrar las filas de aquel equipo Cuba en reconstrucción.

Con sede en Jamaica, en esos Centroamericanos de 1962, la Mayor de las Antillas quedó fuera del cuadro de medallas en el béisbol. En uno de los enfrentamientos con Puerto Rico sucedió lo impensado y lastimosamente «la sangre sí llegó al río».

Ante los boricuas, Tony González recibió un pelotazo en el rostro que le fracturó el tabique. Desde las gradas se escuchaba: “Que maten a los comunistas”, y así la delegación cubana en pleno -deportistas de varias disciplinas- fueron partícipes de la mayor pelea de la historia de la actividad atlética en el país.

Enseguida González fue llevado al hospital de Kingston, donde sus compañeros se turnaban para cuidarle la inflamación aplicando hielo. “Llamaron a Cuba y hablaron con Fidel porque yo estaba muy grave”, confesó el expelotero.

Desde el país se envió un avión con especialistas para recogerlo y operarlo y así se hizo. “Fue un momento muy difícil para mí y muy difícil para todos los jugadores”, concluyó con esta reflexión sobre la complicada situación vivida.

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