Estelar pelotero entre el silencio y el temor. “Te doy un premio si lo ves o consigues una entrevista con él”

Por Yasel Porto

Aunque fue Orestes Kindelán quien más trascendió por su rechazo a la prensa en buena parte de su etapa como jugador, por las causas que ya en otro momento abordé, hubo y hay varios peloteros alejados de las entrevistas por lo general o completamente.

En algunos casos tomaron esa postura a partir de diferencias con determinados periodistas o medios de difusión, y en otros, tal vez la mayoría, por un incontrolable “miedo escénico”.

Tengo que reconocer que nunca me percaté que el protagonista de este artículo fuera parte de los renegados del micrófono o la cámara. No fue hasta hace poco tiempo relativamente que dos compañeros de equipo me señalaron el detalle.

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El fenomenal equipo Villa Clara campeón nacional por tres consecutivos (1993-95) bajo la égida de Pedro Jova contó con múltiples figuras destacadas. Se podría decir que todos sus titulares, algunos suplentes y casi toda su rotación de abridores cumplió con un rango cualitativo por encima de la media nacional.

De esa generación hubo un jugador con características muy particulares. Un hombre que en una época de altísima competitividad fue capaz de meterse en el equipo Cuba y hasta ser titular, gracias a un rendimiento fantástico en un mismo año. Pero después nada volvió a ser igual a ese año de 1989, a excepción claro de un brazo que durante muchos años no tuvo rival alguno.

Una figura de aquel mítico Villa Clara de los noventa no solo destacó como pelotero, sino por el hecho de estar ajeno siempre a las entrevistas.
Eddy Rojas está considerado como uno de los jardineros cubanos con mejor brazo de la historia

Por supuesto que hablo del right fielder de Encrucijada Eddy Rojas Sotolongo, el mismo cuyo contacto con la prensa estuvo marcado por el silencio y el temor.

De aquello pude dar fe poco después de conocer esta realidad de la boca de Ariel Pestano y Oscar Machado, con quienes realizaba un trabajo especial en el estadio Augusto César Sandino.

Pestano era el manager del equipo provincial sub23 en el que Rojas también estaba como entrenador de bateo, y fue el exreceptor el primero en advertirme sobre la escasa posibilidad de conseguir una entrevista con su colega. “Te doy un premio si ves por ahí una entrevista con él o si lo logras coger de retirado. Busca que estoy seguro no vas a encontrar nada”.

Y efectivamente, luego de saludarlo mientras trabajaba en el fongueo con los bateadores le comenté sobre la posibilidad de obtener unas palabras de él para un trabajo especial que estaba produciendo sobre los tres títulos del Villa Clara de Jova.

Su negativa, aunque en la mejor forma posible, fue tajante. Y concluido el entrenamiento se había perdido de todo aquello.

“Te lo dije”, me comentó sonriendo Pestano. “El tipo es gato con las entrevistas desde siempre. Cuando era pelotero se escondía cuando él sabía que estaban las cámaras y que era candidato a que lo entrevistaran”.

Del tema también conversé esa misma tarde con Oscar Machado, quien estuvo mucho más tiempo junto a Eddy dentro de la escuadra villaclareña. “No había manera de convencerlo para que hablara con la prensa. Muy penoso para eso, tenía un miedo a hablar en público que muchas veces teníamos casi que esconderlo cuando algún periodista lo buscaba”, señaló el exjardinero.

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Si algo tuvo favorable el que Rojas no tuviera una temporada similar a la de 1989 con aquellos 25 jonrones famosos que lo llevaron hasta la selección nacional, fue que no era el centro de atención en comparación con otros peloteros. Incluso en el mismo Villa Clara había otros que asumieron el protagonismo por su rendimiento y a la hora de ofrecer declaraciones.

Entre 1990 y 2004 el rendimiento ofensivo de Eddy Rojas se mantuvo con inestabilidad la mayor parte del tiempo. No obstante, fueron varias las campañas en las que no trascendió más porque la posición contó con otros exponentes de resultados galácticos.

Sí recuerdo la temporada 1999-2000 en la que pudo haber sido incluido en la preselección olímpica luego de un rendimiento que si no llegó a niveles superiores fue por el uso de la famosa bola “batos 2000” y el bate de madera. Factor que convirtió ese certamen en el menos ofensivo que ha habido en Cuba desde la década del setenta.

Los totales del hombre que inmortalizó el número 34 dentro de los conjuntos villaclareños fueron bastante buenos. En 20 temporadas concluyó con 182 jonrones, 1848 hits, 304 dobles y 948 carreras impulsadas. Su average quedó en 290.

Pero para la gente Eddy siempre será recordado por esos tiros extraordinarios desde el jardín derecho y por aquella campaña brillante de 1989. El resto ha pasado inadvertido hasta hoy, incluyendo el detalle que ni yo mismo sospeché jamás de tener prácticamente vacío el casillero de las entrevistas.

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