Por Yasel Porto

Varios de los jugadores cubanos que abandonaron el equipo que participó el pasado año en el Mundial sub23 de México no pudieron transitar el mismo camino de figuras como Bryan Chi, Geyser Cepeda, Loidel Rodríguez, Luis Dany Morales o Loidel Chapellí. Eso los ha llevado a que su perspectiva de vida haya cambiado completamente.

Y no solo hablo de desechar el oficio al que se han dedicado siempre, sino hasta de mudarse de ciudad para tratar de mejorar sus posibilidades en una sociedad desconocida y a la que varios de ellos se enfrentan con escasa familia.

Ese es el caso del jardinero espirituano Diasmany Palacio, quien por desgracia encontró varios obstáculos en su contra y ahora trata de salir adelante enfrentándose a una profesión y un clima que nada tienen que ver con lo que lo ha acompañado en sus 24 años de existencia.

Después de recibir la inestimable ayuda de su tío que reside en «La Pequeña Habana» en el mismo corazón de Miami, Palacio decidió que era más idóneo buscar nuevos horizontes.

La falta de oportunidades e interés con él dentro del béisbol y la subida de los precios en la llamada «capital del sol» lo hizo tomar la decisión de dejar a un lado la pelota y el lugar de residencia de un gran porciento de los cubanos que emigran a Estados Unidos.

Palacio trabaja actualmente en una compañía de electricidad y actualmente reside en Kansas City, luego de haber estado par de meses en Tennesee. El oriundo de Trinidad convive con algunos amigos de su tierra para solventar mejor los gastos, aunque afortunadamente ya logró comprarse su carro y al menos en ese sentido tener su independencia.

«Fue una decisión difícil mudarme de Miami y cambiar la electricidad por el béisbol, pero no tenía otra alternativa. Sobre todo con lo segundo, pues al final casi nadie me llamó y los que lo hicieron no encontraron forma de conseguirme contrato en alguna liga aunque fuese independiente», me contó Diasmany poco después de su determinación.

Palacio en medio del frío de Kansas City junto a su primer carro

Hoy mismo conversé con él vía messenger y fue cuando me enteré que había vuelto a mudarse, esta vez a Kansas City, Missouri, aunque sin salirse de la compañía de electricidad en la que está trabajando desde inicios de este 2022. Ahí labora de lunes a viernes desde bien temprano para así sacar la ganancia necesaria para su vida en Estados Unidos y poder ayudar su familia en Cuba.

Palacio dejó un niño pequeño en su país de origen, además de sus padres y otros familiares cercanos importantes a los que no verá en largo rato. Solo un cambio de leyes que le permitan regresar a la isla, mínimo, antes de los cinco años, o que su gente pueda viajar definitiva o temporalmente evitaría un distanciamiento físico prolongado.

Fue su cuarta y última campaña dentro de la pelota cubana, pues poco después se convirtió en el cuarto de los doce que finalmente dejaron la selección dirigida por Eriel Sánchez en el certamen del orbe de la categoría sub23 efectuado en México.

12 comentarios en “Pelotero cubano que se quedó en Mundial sub23 RENUNCIÓ al béisbol y a Miami”

  1. Felicidades para ti y todo el q como tú crees q lo hiciste bien. Aquí se quejan del trabajo y las carencias, pero allá son capaces de limpiarles hasta los zapatos a cualquierita

    1. Humilda mi amigo y fe en Dios…Los Cubanos y Los Venezolanos que traginar con la Cancerpolitica de delincuentes que se apoderaron de los paises.

  2. Basilia Castaneda

    Felicidades eres joven tienes un mundo por delante,no te rindasy vas a ver que triunfaras, todos pasamos esas dificultades cuando llegamos y Gracias a Dios este gran pais nos da muchas facilidades Bendiciones

    1. Rey(Sancti-spiritus)

      No sólo el deporte da glorias,el trabajo enorgullece; pronto todos te van a aplaudir tu decisión por ti y la familia.

  3. Al menos saliste de Cuba,no eres el único q no pudo continuar con su carrera en este país en cuanto a miami hiciste igual de bien más adelante puedes regresar a la ciudad del sol.bendjciones

  4. Puede estar seguro de que está mejor que en Cuba, y que desde allá los podrá ayudar. Tomó la decisión correcta, aunque sea difícil.
    Le deseo lo mejor.

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