Santiago clama por su respeto en esta Serie 60

Lo de Santiago parece algo salido de un puro invento alquimista pero no, la mano de Heriberto Rosales está ahí moldeando a sus jugadores, sacándoles el máximo.

Lo de Santiago parece algo salido de un puro invento alquimista pero no, la mano de Heriberto Rosales está ahí moldeando a sus jugadores, sacándoles el máximo.
Lo de Santiago parece algo salido de un puro invento alquimista pero no, la mano de Heriberto Rosales está ahí moldeando a sus jugadores, sacándoles el máximo. (Foto Miguel Rubiera-ACN)

Por Alexander García 

   Las dos victorias iniciales de Santiago de Cuba ante las Tunas en la última subserie efectuada, más que un balde de agua fría a las aspiraciones tuneras, lanzan con fuerza la candidatura de Santiago de Cuba para esta Serie 60, pues son un aliciente ante las bajas confirmadas de Ulfrido García y Pedro Portuondo, así como las lesiones del cuarto bate del elenco, Ruden Sánchez y de otro hombre importante en el lineup como Denis Ala.

   Por su parte, la concreción del pase de escoba tras la victoria santiaguera este jueves, ponen los ojos sobre las Avispas de una vez y por todas, aunque les duela a algunos, aunque sigan dudando esos y otros más, es así de real, no hablamos de un equipo hecho a retazos, no; hablamos de un equipo bien trabajado, meticulosamente formado en todas sus líneas. 

   Más allá de cualquier variante o hipótesis, estimados lectores, estamos hablando de uno de los grandes de la pelota cubana que sin discusión alguna está de regreso y algo de tal magnitud hay que celebrarlo, diría incluso que agradecerlo. 

   Lo de Santiago parece algo salido de un puro invento alquimista pero no, la mano de Heriberto Rosales está ahí moldeando a sus jugadores, sacándoles el máximo. Así se las arregla el casi ni mentado timonel, tirando el carro con dos veteranos lanzadores como Danny Betancourt y Alfredo Bisset, poniendo relevistas a completar el staff de abridores y abridores a hacer funciones de relevistas; así las Avispas han transitado estos primeros 30 juegos del campeonato, siempre estabilizando entre los tres primeros lugares de la tabla de clasificación. 

   Lo de Santiago de Cuba en esta Serie 60 es para quitarse el sombrero con total certeza, cuando pocos los daban seguros para estar entre los ocho, olvidando el trabajo de la Serie 59, cuando las cosas se movían así, en la mera especulación, Santiago empezó bien arriba, ganándole incluso el clásico a Industriales en el Guillermón, ganándole a los mejores lanzadores del país, a Cousín, a Freddy Asiel, ahora con Las Tunas a Carlos Juan Viera, Yoalkis Cruz y Yudiel Rodríguez. 

   Este es un trabajo de años que data de la categoría sub 23 y aquellos campeonatos ganados con el mismo Rosales a la cabeza junto a la mayoría de los jugadores que hoy son titulares en el equipo, Santiago Torres, Adriel Labrada, Dasiel Sevila, Yoelkis Gibert, Yeri Martínez, Yunior Tur por solo citar a los principales. 

   Si a esto le añadimos las ausencias de Oscar Luis Colas y de Sergio Bartelemy, lo hecho por Santiago adquiere tintes casi homéricos, más cuando tras perderse aquella generación dorada de Olivera, Navas, José Julio, Mustelier y compañía, muchos dudaron en que otra hornada de peloteros talentosos emergería con tanta rapidez. 

   Estimados lectores, otra vez la cuestión es algo simple, se trata de mostrar respeto y reconocer el valor del buen trabajo. Con Santiago hay que contar porque hay una historia que da fe de la gloria obtenida y eso no pasa por pasar. 

   Nos vemos a la vuelta.

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