Por SwingCompleto/ contacts@swingcompleto.com

El basquetbolista Ysmael Romero es otro de los tantos deportistas cubanos que tuvo que enfrentar ocho años de sanción para entrar a su país. Abandonó delegación en 2012, y pidió asilo político en Puerto Rico luego de vestir por última vez la camiseta cubana en los juegos FIBA Centrobasket de dicho año.

“El Cubanazo” consiguió el pasado noviembre, finalmente la nacionalización deportiva en su país de adopción ante la FIBA y enfrentó justo después de su logro al equipo Cuba, donde obtuvo la primera victoria como boricua (69-60) y terminar como máximo anotador del partido con 18 puntos.

“Toda mi vida seré cubano, eso nunca cambiará, lo llevo en la sangre pero este uniforme de “Puerto Rico” prometo representarlo con RESPETO…ORGULLO y AGRADECIMIENTO” Tales retos merecieron estas sentidas palabras del villaclareño a sus seguidores.

Luego de dos años regresará a Cuba este 2022, pero esta vez a desafiar al conjunto cubano en su propia tierra, como parte de la clasificatoria a la Copa del Mundo de 2023, en partido que tendrá lugar en La Habana el 27 de febrero. Ante el inminente certamen ofreció declaraciones al periódico El Vocero en el coliseo Roberto Clemente, de San Juan, donde realizaba sus prácticas.

Sobre regreso a Cuba

“Sinceramente, tengo miedo. Ese miedo es porque voy a jugar ante mis abuelos, mi hija y mis padres. Entonces, tengo ese temor de hacerlo bien. A lo mejor diría que no es ni miedo. Es emoción y ansiedad. Es algo que tengo que saber manejar. Los muchachos saben la situación que hay. La Federación (de Baloncesto de Puerto Rico) sabe de este momento. Se habló. Sé que voy a tener el apoyo y el compromiso de todos”, comentó el pívot.

Expectativas

“Un sueño hecho realidad. Quiero que se lo disfruten” en referencia a sus abuelos y familia que nunca lo han visto jugar como profesional.

“Todos saben el compromiso que tiene Ysmael Romero con la selección (boricua). Estoy listo” expresó respecto al partido, a su vez dijo sentir “mucho respeto” y una relación de hermandad con sus compatriotas, a pesar de la rivalidad.

A sus 30 años, Romero se ha desempeñado como profesional en la NBA G-League, gracias a su país de acogida así como también en Nicaragua, México, Argentina y por supuesto en el Baloncesto Superior Nacional.

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