A la altura del séptimo, encontró en primera a Whit Merrifield, y en cuenta pareja de 2-2, encontró otra recta de cuatro costuras a 94.1 millas por hora y la mandó nuevamente en dirección al derecho, pero tanto él como Merrifield se quedaría con ganas de entrar a la registradora. Tras este encuentro, Yunito batea .308, con 115 imparables, cinco cuadrangulares y 45 impulsadas.

Si bien está muy alejado de los números de poder que tuvo el pasado año (21 jonrones, que no alcanzará), su promedio ofensivo está por encima de los .300, ubicado quinto en todas las Grandes Ligas y segundo en la Liga Americana, detrás del líder Luis Arráez (.333). Y aunque batea apenas .241 en los últimos siete juegos (afectado por haberse ido de 10-0 en los tres partidos precedentes), lo hace para .336 en los últimos 30.

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