La XXXIX Copa Mundial de Béisbol: 9 años después

En esta oportunidad, el derecho Robbie Cordemans fue quien sometió a la tanda cubana, sentando un duro precedente que se extendería a las ediciones tres y cuatro de los Clásicos Mundiales.

En esta oportunidad, el derecho Robbie Cordemans fue quien sometió a la tanda cubana, sentando un duro precedente que se extendería a las ediciones tres y cuatro de los Clásicos Mundiales.
En esta oportunidad, el derecho Robbie Cordemans fue quien sometió a la tanda cubana, sentando un duro precedente que se extendería a las ediciones tres y cuatro de los Clásicos Mundiales. (Web Screen Shot)

Por Alexander García 

   Con la línea de Héctor Olivera cayó el tercer out y cuando todos mirábamos atónitos al televisor, tratando de entender una vez más el porqué de esa derrota; mientras eso pasaba, los holandeses celebraban su primer título en las Copas del Mundo de béisbol. 

   Si bien es cierto que la historia de la “piedra holandesa” para el equipo Cuba data del torneo beisbolero correspondiente a los Juegos Olímpicos de Sidney, el primer gran golpe serio de los naranjas tuvo lugar ese día, 15 de octubre de 2011. 

   Hace nueve años, en tierras panameñas se corría las cortinas de la XXXIX  Copa Mundial de Béisbol organizada por la Federación Internacional de Béisbol, (IBAF) por sus siglas en inglés; aquella fue la última vez que se efectuó este evento y como siempre Cuba, fue protagonista del mismo. 

   Hace nueve años, la historia cambió de una vez y para siempre; la cruz de la verdad cayó con todas las fuerzas sobre el henchido orgullo cubano. Cuando no ganábamos nada, ni en las ediciones anteriores de las Copas del Mundo, 2007 y 2009, ni en las Olimpiada de 2008, ni en el Clásico Mundial; cuando íbamos en picada, pensamos que esa oportunidad en suelo panameño era la ideal para relanzar la candidatura de la Isla en el contexto beisbolero pero no, los holandeses como sempiternos aguafiestas nos bajaron de la nube. 

La acción 

   Ya en el torneo panamericano de 2010, clasificatorio para este Mundial, Cuba había caído en la final ante Republica Dominicana y quiso el destino que los quisqueyanos estuvieran en el mismo grupo de los cubanos. 

   Al revisar en la página oficial de la IBAF y en otros sitios webs referentes a este Campeonato Mundial de 2011, encontramos que el partido ante los dominicanos fue el segundo que efectuó la escuadra cubana, pues en su debut, el día 2 de octubre en el estadio Rico Cedeño había enfrentado a la selección de Australia, a la cual venció por nocaut de 14×0. 

   Un día después, el 3 de octubre, tenía lugar el tan anhelado juego ante los dominicanos. Cabe señalar que, para ese juego, en el montículo de los rivales estaba Willy Lebrón, el mismo lanzador que en la final del Pre Mundial, un año antes, había sometido a los cubanos. 

   Aquel fue un partido cerrado, de poco bateo, Lebrón se mostró dominante y tal parecía que Cuba no encontraría la llave ante los de Quisqueya, pero en el sexto inning se hizo la luz y con tres anotaciones se definió el choque. 

   Todo encajaba a la perfección, más cuando tres días después, los criollos vencían a Corea del Sur, en otro reñido juego, 4×1 y aseguraban una importante victoria ante uno de los fuertes rivales de su grupo. 

   Con triunfo ante Venezuela, Alemania, Italia y Nicaragua, los cubanos concluyeron invictos la fase inicial de la Copa del Mundo. 

Primer choque ante Holanda 

   Para la segunda fase del torneo se arrastraron los resultados obtenidos ante los elencos clasificado en la primera ronda y a su vez, cada equipo tuvo que jugar un partido ante los primeros cuatro de la llave contraria. 

   En este contexto, Cuba enfrentó por primera vez a Holanda, cayendo en un reñido juego 4×1, con un soberbio pitcheo del lanzador derecho Orlando Yntema. 

   No obstante, con las victorias ante Estados Unidos, Canadá y Panamá, los cubanos avanzaron a la final ante los sorpresivos holandeses. 

   El choque por la medalla de oro estuvo amenazado por la lluvia y los organizadores pensaron en su momento darlo por terminado con dos medallas de bronce y el título a Holanda por su promedio de ganados y perdidos en las dos rondas, pero no, al final el partido se pudo efectuar. 

   Todo parecía pintado para que Cuba tuviera su revancha respecto al primer juego entre ambas escuadras en la etapa clasificatoria, pues la experiencia en partidos de campeonato inclinaba la balanza a favor de los criollos.  

   Las acciones de aquel memorable partido se decidieron en un inning, el cuarto, cuando Cuba marcó una carrera en la parta alta para que luego Holanda ripostara con dos. 

   En esta oportunidad, el derecho Robbie Cordemans fue quien sometió a la tanda cubana, sentando un duro precedente que se extendería a las ediciones tres y cuatro de los Clásicos Mundiales, cuando los de los Países Bajos nos vencieron en par de ocasiones. 

   Cabe señalar que, a pesar de la medalla de plata, varios peloteros resaltaron en las premiaciones finales, todos inmersos hoy en el universo de Grandes Ligas; José Dariel Abreu fue electo como mejor primera base, Rusney Castillo fue el campeón de bateo y Yulieski Gurriel fue el mejor pelotero a la defensiva. De igual modo, el ya fallecido Yadier Pedroso resultó el mejor relevista de la justa. 

   Hace nueve años parecía que retomábamos la senda del triunfo en la arena internacional, pero la realidad se impuso con todos sus matices para que aceptáramos de una vez el final de nuestro reinado. 

   Nos vemos a la vuelta.

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