Félix Hernández y su meteórico ascenso a Cooperstown: ¿Logrará ser inmortal?

Adrián Bonilla

MLB

Félix Hernández terminó su carrera con cifras de WAR y ERA+ que se alinean (algunas superan) a las de varios pitchers históricos que sí fueron elegidos.

Félix Hernández. Dustin Bradford/Icon Sportswire

La figura del sensacional expitcher venezolano, Félix Hernández, ha vuelto con fuerza al centro de la conversación del béisbol en Grandes Ligas. Lo que en su primer año en la boleta del Salón de la Fama parecía una candidatura destinada a sobrevivir sin demasiado ruido, hoy se ha transformado en uno de los casos más interesantes y debatidos del proceso actual.

El crecimiento que ha experimentado «King Félix» en las votaciones refleja un cambio en la percepción de su carrera y una evolución en los criterios con los que muchos votantes evalúan a los lanzadores abridores de la era moderna.

Un crecimiento basado en números excepcionales

En su debut en la boleta, Félix Hernández superó el corte mínimo del 5% con algo más del 20% de los votos, una cifra modesta pero suficiente para mantenerse con vida. Sin embargo, lo verdaderamente llamativo -y loco para muchos- ha sido el salto que ha dado en el proceso más reciente. Los conteos públicos de boletas reveladas muestran que su apoyo ha crecido de forma sostenida y significativa, poniéndolo por encima de la mitad de los votos en los registros parciales.

Este aumento no responde a una moda pasajera. Responde, más bien, a una reevaluación profunda de su legado y lo que representa en su etapa como pelotero activo. Durante años, el principal argumento en su contra fue la falta de volumen tradicional ya no llegó a 3.000 ponches, no alcanzó las 250 victorias y su carrera se apagó antes de tiempo.

No obstante, cada vez más votantes están poniendo el foco en su pico de excelencia, uno de los más dominantes que se recuerdan entre los abridores del siglo 21.

Félix no solo ganó un Cy Young; fue, durante casi una década, el rostro de la consistencia y la superioridad en un equipo que rara vez lo acompañó ofensivamente. Lideró la Liga Americana en efectividad en múltiples ocasiones, acumuló temporadas con ERA+ élite y fue referencia absoluta de su generación. Ese dominio sostenido en el punto más alto de su carrera es el que ha comenzado a pesar más en la balanza.

Comparaciones inevitables y posibilidades reales de entrar para Felix Hernández

El debate se vuelve más interesante cuando se comparan sus números con los de lanzadores que ya tienen placa en Cooperstown. Félix Hernández terminó su carrera con cifras de WAR, ERA+ y temporadas de élite que se alinean (algunas superan) a las de varios pitchers históricos que sí fueron elegidos. La diferencia principal radica en la longevidad, no en la calidad.

Casos como los de Sandy Koufax o, en menor medida, Roy Halladay, demuestran que el Salón de la Fama no es exclusivamente un club de acumuladores de números. Koufax entró con una carrera relativamente corta (12 años), sostenida por un prime extraordinario. Félix no alcanzó ese nivel mítico, pero su dominio prolongado durante varias temporadas lo pone en una zona gris que hoy muchos votantes están dispuestos a reconsiderar.

Eso no significa que su entrada sea inminente. Alcanzar el 75% sigue siendo una barrera compleja, especialmente en una boleta cargada de nombres fuertes. No obstante, el patrón es claro, Félix Hernández ya no es un candidato de relleno. Es un nombre que genera debate, análisis profundo y división real de opiniones, una señal inequívoca de que su candidatura está viva.

El crecimiento del «King» Félix Hernández en las boletas del Salón de la Fama es uno de los fenómenos más relevantes del proceso actual y reciente. Quizás no sea elegido de inmediato, pero el terreno que ha ganado indica que su legado está siendo reinterpretado con mayor justicia histórica. Si la tendencia se mantiene, Félix podría pasar de ser una sorpresa agradable a un eventual inmortal de Cooperstown, quizás ante todo pronóstico.

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