Publican Ley del Sistema Deportivo Cubano: Dedicada a Fidel, censura al exilio y control absoluto

Daniel De Malas Andreu

Los dogmas del pasado forman parte de la Ley del Sistema deportivo cubano y solapadamente trazaron la dirección a seguir.

Los dogmas del pasado forman parte de la Ley del Sistema deportivo cubano y solapadamente trazaron la dirección a seguir.

A los problemas que ya de por sí sacuden cualquier actividad atlética en Cuba, se sumó un nuevo instrumento de censura y dominación, con la publicación el 13 de enero de la Ley del Sistema deportivo cubano en la Gaceta oficial. Este documento fue aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 18 de julio, pero su irrupción se hizo legal con la actividad burocrática que se desarrolló.

El alcance de las disposiciones jurídicas entrarán en vigor 120 días naturales posteriores al acto protocolar, en lo que significará otro alejamiento de los gobernantes con respecto al exilio y a aquellas figuras que radican en el exterior y en algún momento mostraron su posición contraria al régimen.

Varios medios oficiales intentaron hacer ver las «supuestas bondades» de la Ley del Sistema deportivo cubano, en una acción que pretendió alejar las miradas de los puntos que mostraron la verdadera cara de los creadores del engendro convertido en artículos. Aunque en publicaciones pasadas ya denunciamos el atropello, este momento es idóneo para recordar la verdadera esencia de lo que surgió.

Los incisos de la Ley del Sistema deportivo cubano son un otro ejemplo de la calaña de los dirigentes

Las cadenas comenzaron desde la misma concepción, con una línea política adherida al sistema que mantiene al país bajo el más brutal yugo. El sometimiento ideológico es evidente y la advertencia es simple: «O estás del lado «revolucionario» y aceptas ser un objeto o eres desterrado y silenciado».

Más allá de lo visible se esconde un culto a las ideas de Fidel Castro. La raíz de la nueva norma del deporte cubano es otra propaganda que desea eternizar el pensamiento del dictador. Los dogmas del pasado están en el documento y solapadamente trazaron la dirección a seguir.

Desconexión total con la emigración

Por otro lado, el alejamiento del gobierno con sus representantes en el extranjero se solidificó. Los atletas que forman parte de este grupo no pueden utilizar ningún símbolo nacional de su país de nacimiento, lo que a simple vista parece una sinrazón que roza el límite de la estupidez, aunque la intención es bastante seria.

Ningún jugador o deportista tiene permitido presentarse ondeando la bandera de Cuba o el Himno Nacional sin el permiso de la cúpula del país caribeño. Aunque este precepto fue obviado por personalidades como Aroldis Chapman o Robeisy Ramírez, su sola presencia en la Ley del Sistema deportivo cubano es un ejemplo de los límites que puede tocar la torpeza institucional.

En resumen, otra muralla se levantó bajo una máscara de falsedad. Aunque los directivos que originaron el desastre se empeñaron en maquillarlo, la verdad salió a flote.

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