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Los límites del bochorno en la 64 Serie Nacional del beisbol cubano se cruzaron este 15 de enero, en el desafío que enfrentó a las novenas de Villa Clara y Camagüey. La conclusión del juego fue tan polémico, que decenas de aficionados y expertos alzaron la voz en señal de protesta. Lo que ocurrió en el estadio Augusto Cesar Sandino se convirtió en la gota que destruyó la paciencia.
Todo pareció indicar que el sueño de los «Leopardos» de traspasar la frontera de los playoffs iba a llegar a su fin, pues un fracaso ya los separaba de esta pretensión. Las acciones arribaron a la novena entrada con un marcador de siete carreras por dos favorable a los «Toros», pero lo increíble (para no usar una palabra más fuerte) se apoderó del recinto.
Caos en el beisbol cubano
Vicyhondri Odelin, manager de Camagüey, extrajo del box a su abridor Abel Bejerano después que este permitió dos imparables y otorgó una base por bolas. Ese movimiento pudo ser rutinario en condiciones normales, pero este torneo del beisbol cubano está muy lejos de serlo.
La comitiva oriental solo contó con cuatro serpentineros para cumplimentar la subserie de tres cotejos ante Villa Clara. Esa realidad los sepultó y el director técnico de los afectados colocó en la lomita a los jugadores de posición Lisvan Fajardo, Yan Rey Pomares y Osniel Expósito.
Semejantes cambios dieron riendas sueltas a las especulaciones, las que terminaron de la peor manera cuando el combinado sede anotó seis carreras en la entrada del adiós y dejaron tendidos en el campo al visitador. El escándalo fue inmediato.
Obviamente, los ganadores no tienen ni la más mínima culpa. Ellos simplemente «pescaron en río revuelto» y aprovecharon las falencias de uno de los calendarios más catastróficos en la historia del beisbol cubano. Sin embargo, los oponentes de los villaclareños encendieron las redes sociales con la postura que protagonizaron.
El escenario propició el enorme desatino
Tampoco es justo arremeter contra los jugadores y el cuerpo de dirección de Camagüey, ya que estos arribaron al estadio Augusto Cesar Sandino después de un mes de inactividad y sin la más mínima opción de anclar en la postemporada. El problema nació en las altas esferas y hundió el prestigio de la justa. Una planificación totalmente errada del Comité Organizador fue el epicentro de la debacle, en un panorama que puso en juego el octavo puesto en la tabla de posiciones y por ende el último boleto a los playoffs.
Los de Villa Clara estuvieron obligados a no perder en sus últimos nueve cotejos pendientes si deseaban lograr sus objetivos, aunque un aspecto delicado se interpuso: las fechas competitivas de este conjunto fueron frente a equipos ya clasificados o rezagados en el ordenamiento. En este punto radicó el centro de la problemática, debido a que los adversarios asumieron dichos enfrentamientos sin la seriedad necesaria.
El poco prestigio que pudo tener la 64 Serie Nacional del beisbol cubano se esfumó en cuestión de segundos. El público seguidor de la disciplina observó atónito un desenlace lamentable, el cual le hizo un flaco favor a la credibilidad del deporte en del país. Aunque los juegos anteriores de Villa Clara estuvieron en la lupa y bajo las sospechas, el que desarrollaron ante Camagüey el 15 de enero fue el colmo del desastre.
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Cronista del Universo Atlético y Analista de Béisbol con experiencia en varios sitios web. Licenciado en Cultura Física con 17 años como entrenador deportivo. Desde marzo de 2023, miembro del equipo editorial de Swing Completo para la cobertura de Grandes Ligas y Pelota Cubana.