Este 17 de junio cumple 40 años uno de los sluggers más grandes que han pasado por el beisbol cubano, el santiaguero devenido granmense Alfredo Despaigne.
Sus numeritos hablan por sí solos del poder de sus muñecas. Pese alejarse de las Series Nacionales durante diez años de incursiones en el máximo nivel de la pelota japonesa, Alfredo Despaigne ocupa el puesto 11 en el listado histórico de jonroneros en los clásicos domésticos con un total de 294 bambinazos.
La tremenda frecuencia jonronera de Alfredo Despaigne
Esa cifra la ha alcanzado en solamente 3931 veces al bate, lo cual arroja una formidable frecuencia de cuadrangulares de uno cada 13.4 turnos oficiales, superior por ejemplo a las de leyendas como el recién fallecido Lázaro Junco (14.3) y el gran Omar Linares (14.8).
Dicho en pocas palabras: las únicas frecuencias jonroneras que mejoran la de Alfredo Despaigne en el beisbol cubano son las de Romelio Martínez (12.8) y Orestes Kindelán (13.3).
Es decir, que estamos en presencia de un gigante del bateo de poder. Tanto es así, que su slugging de .638 es segundo de todos los tiempos en Cuba (muy próximo al .644 de Linares), y su OPS de 1.099 también cede únicamente ante el del inolvidable “Niño” de Pinar del Río (1.131).
Su caso es el del tipo que se burla de las teorías del somatotipo: Alfredo Despaigne dista de llegar a los seis pies, pero sus batazos aterrizan a más de 400. Y puedo asegurar que si alguna vez en Cuba hubo una mudanza tan costosa como aquella de Babe Ruth al salir de Boston a New York, fue la de este moreno cuando permutó de su natal Santiago rumbo a Granma.
Recuerdo que poco después de finalizar la Serie del Caribe 2014, el famoso experto Ben Badler, columnista de Baseball America, afirmó que el cubano era uno de los hombres con más fuerza natural del planeta, elogió su velocidad de swing y comparó su apariencia física con la de Kirby Puckett.
Alfredo Despaigne se inmortalizó en Japón
Fue más o menos por esa época que Alfredo Despaigne salió a desforrar pelotas en el país del Sol Naciente, primero al servicio de Chiba Lotte Marines y después con Fukuoka SoftBank Hawks.
Allá ganó lideratos de jonrones e impulsadas, mereció grandes salarios, conquistó campeonatos y se convirtió en uno de los mejores bateadores cubanos que pasaron por aquellos campeonatos, en pulseada con Orestes Destrade.
El esplendor del slugger, como es natural, es cosa del pasado, si bien todavía puede engordar su estadística en el tambaleante nivel del beisbol cubano de hoy. De hecho, en mayo dejó claro que pretende seguir vistiendo el uniforme de los Alazanes de Granma en la Serie Nacional.
Continúe o no en activo, lo seguro es que el nombre de Alfredo Despaigne es sinónimo de fuerza y conexiones siderales, y que de no ser por su salida hacia una pelota mejor remunerada, a estas alturas ya se habría inaugurado el club de los 500 jonrones en el beisbol cubano. A eso puede ponerle usted el cuño.
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