Con 223 cuadrangulares en el expediente, Daniel Lazo dejó en el beisbol cubano una impronta de slugger natural, esa especie de jugador que llena los estadios y acapara titulares en la prensa.
Sin embargo, a diferencia de otros jonroneros destacados, el corpulento outfielder asegura que jamás encaró una vez al bate con la intención de llevar la pelota al otro lado de las cercas.
“Nunca salí a buscar los jonrones”, confiesa en conversación con Swing Completo. “Solo iba a hacer un buen contacto, sabiendo que si lograba eso, con la fuerza que tenía la pelota me iba a caminar”.
El relevo del gran Casanova
Ciertamente el poder de Daniel Lazo era descomunal, y tanto se hizo sentir desde el comienzo mismo de su carrera en Series Nacionales, que la gente no tardó en bautizarlo como el sucesor de Luis Giraldo Casanova, la leyenda más grande del beisbol pinareño junto a Omar Linares.
“Que me vincularan con El Señor Pelotero siempre me puso orgulloso y feliz. Sustituir a Casanova no era fácil, pero siempre traté de dar lo mejor de mí para cumplir con esa exigencia”, asegura.
A su paso por 15 clásicos domésticos, Daniel Lazo promedió .284 y empujó 861 carreras, sólida trayectoria que de todos modos no bastó para instalarlo de manera regular en el Equipo Cuba.
Porque sí, al inicio se le abrieron las puertas e intervino en eventos como la Copa Intercontinental de 1993 (donde no le faltaron ofertas para pasar al profesionalismo) o los Juegos Panamericanos de 1995, pero luego ocurrió algo que él mismo desconoce todavía.
“Para las Olimpiadas de Atlanta 96 yo había rendido un buen campeonato nacional y estuve en la preselección que hizo una gira de preparación, bateé fuerte, pero al final me dejaron fuera y las razones de la exclusión nunca las conocí”, revela con pesar.
El momento dorado de Daniel Lazo en el beisbol cubano
Todo sea dicho, posteriormente regresó a las filas de la escuadra absoluta para la cita continental de Winnipeg 99, continuó dando palos en el beisbol cubano y en 2002 conectó aquel bambinazo inolvidable ante Industriales. Un momento que Daniel Lazo califica como el momento cumbre de su carrera.
“A todo el mundo le gustaría poder dar un batazo así ante una multitud tan grande como la que había ese día en el Latinoamericano. Yo conocía los movimientos de Amauri Sanit, que eran distintos cuando lanzaba la recta y la curva. Entonces me preparé para cuando fuera a usar la recta, que me la estaba lanzando afuera y le di en la cara”.
De manera que a pesar de los pesares, de alguna injusticia cometida en contra suya o las lesiones que lo importunaron, Daniel Lazo se autoproclama realizado en el deporte.
“Me doy un 10. Es verdad que me tuve que ir temprano, con solo 30 años, pero me siento muy bien con lo que conseguí en los terrenos”.
¿Quién es Daniel Lazo?
Nacido el ocho de marzo de 1973 en Río Feo, Pinar del Río, Daniel Lazo fue uno de los motores ofensivos de las escuadras de su provincia en los años noventa y principios de la siguiente década.
Integrante del conjunto que participó en el Mundial Juvenil de 1991, en Series Nacionales fue líder en los departamentos de jonrones e impulsadas, y dejó slash line de .284/.369/.495.
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