El béisbol cubano entró de luto esta tarde del martes 1 de junio, tras conocerse el fallecimiento del expelotero Lázaro Junco, una de las figuras más importantes que ha producido la pelota de la isla y el primer jugador en la historia de las Series Nacionales en llegar a la emblemática cifra de 400 cuadrangulares.
Varias fuentes desde suelo antillano confirmaron la noticia, pero no se dieron detalles exactos de las causas del deceso; aunque se presume que el cáncer de esófago que enfrentaba terminó de ganarle la batalla.
Considerado uno de los máximos bateadores de poder de todos los tiempos en Cuba, Junco dejó una huella imborrable durante una carrera que se extendió por 18 temporadas, defendiendo principalmente los colores de Citricultores, Henequeneros y Matanzas.
Un bateador que marcó una era
Los números de Lázaro Junco respaldan su lugar entre los inmortales de la pelota cubana. A lo largo de su trayectoria conquistó múltiples lideratos de jonrones y carreras impulsadas, además de ser reconocido como Jugador Más Valioso en la campaña 1982-1983.
Entre sus principales logros sobresale el hecho de haber sido líder jonronero en numerosas temporadas y establecer marcas de poder que durante años parecían inalcanzables. En la campaña 1992-93 conectó 27 cuadrangulares, cifra que en ese momento representó un récord para torneos invernales en Cuba.
Su histórico jonrón número 400 llegó el 27 de enero de 1996 en el estadio Victoria de Girón de Matanzas, una hazaña que lo convirtió en pionero dentro del béisbol cubano. Posteriormente, otros grandes nombres como Orestes Kindelán y Omar Linares también superarían esa barrera, pero Junco fue el primero en abrir el camino.
Durante sus 18 Series Nacionales (1979-1996) fue 10 veces líder en jonrones (nadie ha estado cerca de semejante cantidad), también sobrepasó la cifra de 20 bambinazos en una misma campaña en seis zafras, hazaña que en el 2011 fue superada por Joan Carlos Pedroso e igualada por Yuli Gurriel.
Además de sus éxitos en las Series Nacionales, integró varias selecciones de Cuba y participó en importantes eventos internacionales, incluidos campeonatos mundiales, Juegos Centroamericanos y del Caribe y Copas Intercontinentales.
El legado de una figura histórica
Más allá de sus estadísticas, Lázaro Junco fue admirado por varias generaciones de aficionados y peloteros. Su nombre aparece constantemente cuando se debate sobre los mejores bateadores de poder que han pasado por el béisbol cubano.
Tras su retiro como jugador activo en 1996, también desarrolló una extensa labor como entrenador dentro y fuera de Cuba, compartiendo sus conocimientos en países como Japón, Nicaragua, Ecuador y Venezuela. Su experiencia ayudó a formar a numerosos jugadores que posteriormente llegaron a representar a sus respectivas selecciones nacionales.
La noticia de su fallecimiento ha generado numerosas reacciones entre seguidores del béisbol cubano, quienes recuerdan su enorme contribución al deporte nacional y su condición de referente ofensivo durante casi dos décadas.
Con su partida física desaparece una de las grandes leyendas de las Series Nacionales, pero permanece intacto el legado de un hombre que cambió para siempre la historia de los jonrones en Cuba.
¿Quién fue Lázaro Junco?
Lázaro Junco fue un jardinero y bateador derecho nacido en Limonar, Matanzas, el 5 de septiembre de 1958. Jugó 18 temporadas en las Series Nacionales de Cuba y es recordado como uno de los mayores jonroneros de todos los tiempos.
Fue el primer pelotero en alcanzar los 400 cuadrangulares en el béisbol cubano, conquistó múltiples lideratos ofensivos y representó a la selección nacional en eventos internacionales. Tras su retiro se desempeñó como entrenador en Cuba y en varios países del extranjero.