El 30 de mayo fue importante para los seguidores del boxeo cubano, pues los caribeños Gustavo Trujillo, Guillermo Rigondeaux y Yuriorkis Gamboa fueron parte de una programación competitiva que se celebró en el escenario del War Memorial Auditorium, en Fort Lauderdale. La foja de dos victorias y una derrota fue el saldo de la noche, en una rutina que desató alguna que otra duda. En la ola de cuestionamientos salió mal parado el "Ciclón de Guantánamo", pues fue el único que perdió su cotejo.
Gustavo Trujillo fue el primer integrante del trío cubano que asumió el reto y el mexicano Sergio Martínez Marín (22-9) significó un adversario que no se sostuvo más allá de un round. Desde el punto de vista deportivo, el exluchador definió el pleito con dos impactos sólidos, que derribaron en par de ocasiones al azteca. El último de ellos fue un potente gancho al abdomen del afectado, quien no se recuperó a tiempo y el imparcial gastó el conteo reglamentario. La decisión por nocaut fue evidente.
Dudas y señalamientos
La afición que se dio cita en Florida fue testigo de un combate efímero, que destapó por enésima ocasión las críticas con respecto al nivel cualitativo que poseen los adversarios del avileño. Gustavo Trujillo mantuvo el control de la distancia y las acciones todo el tiempo, ante un boxeador que se mostró fuera de forma física y extremadamente lento.
Los movimientos de Sergio Martínez parecieron "telegrafiados" y no representaron un riesgo para el cubano. La sentencia estaba trazada de antemano y Gustavo Trujillo la certificó en el encerado. Un mayor potencial anatómico en la actualidad, unido a la reconocida potencia en los puños del ganador, fueron los aspectos que decidieron la justa.
Guillermo Rigondeaux y Yuriorkis Gamboa: dos resultados muy diferentes
El siguiente antillano en asumir su compromiso fue Guillermo Rigondeaux (24-3) contra el chileno José Velázquez (34-14-3), en una batalla que se extendió hasta el límite de los ocho rounds previstos y concluyó con victoria para el "Chacal" por votación unánime de los imparciales. La faena del indómito recordó por pasajes la leyenda que fue en el pasado.
La esgrima boxística del vencedor relució en incontables ocasiones, en las que "movió" los hilos por el sendero que quiso. El estilo característico de riposta y de encontrar los fallos de la otra parte fueron parte de la velada. Obviamente, el de Santiago de Cuba desentonó en algunos instantes, pero los 45 años de edad que posee, unido a una inactividad de dos años, fueron las génesis de los puntos débiles.
Yuriorkis Gamboa (30-6) cerró las cortinas de la presencia cubana ante el ecuatoriano Alexander Espinoza (21-5-1), en una presentación gris y sin brillo del excampeón mundial profesional, que incluyó una caída en el segundo episodio. "El Ciclón de Guantánamo" sucumbió por decisión dividida (76-75, 73-78 y 75-76) y sembró una gigantesca duda en sus parciales.
No debemos olvidar que estamos hablando de un atleta histórico en el boxeo y quien en sus días de gloria se enfrentó a casi todos los "monstruos" de su división. Pero, esa época quedó atrás y el pugilista está muy lejos de aquellas habilidades. Fort Lauderdale fue una sentencia cruel para el perdedor: el tiempo es cruel y no perdona.
Situación preocupante
De esta manera, Yuriorkis Gamboa sufrió su cuarto tropiezo de manera consecutiva, después de un retorno tras más de cuatro años de pausa, envuelto en un problema judicial en la Mayor de las Antillas. Para visualizar el último éxito del oriental debemos trasladarnos al ya lejano 2019, cuando se deshizo de Román Martínez. Los críticos más voraces esgrimieron la idea que el retiro debe ser el próximo paso del oriundo del Guaso, aunque sabemos que el deportista no comparte esa idea e incluso estableció un nexo contractual con la empresa Bare Knuckle Boxing.
La cartelera de Fort Lauderdale fue agridulce para el boxeo cubano, pero evidenció una verdad que no se puede esconder: puedes tener el nombre que sea, que si no estás cerca de tu mejor versión vas a sufrir.
¿Quién es Guillermo Rigondeaux?
El pugilista se consagró en su época como amateur gracias a las dos medallas de oro que obtuvo en Juegos Olímpicos (Sidney 2000 y Atenas 2004) aunque su incursión en el boxeo profesional lo ubicó entre las luminarias de este espacio.
Guillermo Rigondeaux ostentó pergaminos mundiales de gran valía, entre los que destacó el título unificado de la categoría Súper Gallo. El santiaguero presenta un récord estadístico profesional de 24 éxitos y tres derrotas, como símbolo del poderío que una vez lució.
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