El pasado 22 de agosto de 2026, el boxeador cubanoYoenli Feliciano (11-0) derrotó al argentino Francisco Daniel “Bebu” Verón (17-2-1) en Las Vegas, por decisión mayoritaria en 10 asaltos. Las tarjetas de los imparciales mostraron una votación 99-91, 98-92 y 95-95. Justamente este punto desató la molestia del perdedor, quien expuso públicamente su molestia con respecto al dictamen e incluso lo catalogó como robo.
"Bebu" encendió las redes sociales en una entrevista que concedió al medio de comunicación Infobae, en las que manifestó que la reacción de un amplio sector de sus seguidores le hicieron creer que los jueces no fueron justos en la apreciación.
Rival de Yoenli Feliciano desató la polémica
“Quería agradecerle a toda la gente, sentí mucho el apoyo de todos. No me llevé la victoria, pero llevé mucho más que eso, que es el cariño de toda la gente. Muchos me dicen que gané la pelea y viendo las redes sociales, parece que fue un robo"
El argentino mostró cautela al analizar el combate y planteó los pasos a seguir en el futuro:
"Voy a volver a ver la pelea, y analizar cómo fue y en qué fallamos. Vamos a seguir entrenando para dar lo mejor de nosotros. Espero que me vuelvan a abrir la puerta acá en PBC en Las Vegas que me gustó mucho pelear acá. Me prepararé para lo que se viene”.
Datos que aclaran el panorama
Sin embargo, reducir la historia a una supuesta decisión polémica y presentar a Verón como vencedor también sería una lectura incompleta de lo ocurrido sobre el ring. Yoenli Feliciano tuvo argumentos boxísticos para llevarse la pelea y, de acuerdo con las estadísticas de golpes recopiladas tras la refriega, conectó 200 contra 105 de su adversario, además de imponerse ampliamente en los impactos de poder, con 122 frente a 45 de “Bebu”. Esos números ayudan a explicar por qué, más allá de la discusión sobre las tarjetas, hubo quienes consideraron legítimo el triunfo del cubano.
La pelea, además, fue competitiva en varios pasajes. Francisco Daniel Verón apostó por el movimiento, la actividad y el volumen para neutralizar las ventajas físicas de "Yo-Yo". El argentino incluso tuvo uno de sus mejores momentos en el quinto asalto, cuando hizo diana en el antillano y este retrocedió. La propia cobertura del choque describió una contienda pareja durante buena parte de los primeros asaltos, lo que ayuda a entender por qué uno de los tres jueces terminó viendo un empate.
El origen de la controversia parece estar más relacionada con la amplitud de dos de las tarjetas que con la imposibilidad de que Yoenli Feliciano haya ganado. El 95-95 del juez Steve Weisfeld demostró que existió un margen para interpretar varios rounds de manera diferente, mientras que los 98-92 y, especialmente, 99-91 establecieron una diferencia mucho mayor.
La algarabía del público
De hecho, el contraste entre las tarjetas y la percepción de una pelea cerrada provocó una reacción negativa del público en el T-Mobile Arena, que abucheó el anuncio del resultado mientras ovacionaba al derrotado.
Por eso, una valoración equilibrada exige separar dos cuestiones: Verón puede tener razones para cuestionar la amplitud del fallo, pero eso no significa necesariamente que haya sido despojado de una victoria clara.
Presentar únicamente una de las caras de la historia terminaría simplificando una lucha que, precisamente por sus matices, generó el debate. La mesa está servida y las opiniones son bienvenidas.
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