El receso del Juego de Estrellas llegó como una pausa obligada para un equipo que lo necesitaba con urgencia, aunque no por las razones que Steve Cohen imaginó cuando armó un roster de 380 millones de dólares en el invierno. New York Mets se detienen este 14 de julio con marca de 40-57, enterrados en el sótano de la División Este de la Liga Nacional y a una distancia sideral del comodín. La pregunta que recorre Queens no es cómo ganar la división. Es si todavía existe algún camino matemático y realista hacia octubre.
Los números que explican el desastre
La tabla de bateo que publica MLB.com pinta un panorama brutal. De los regulares del equipo, prácticamente ninguno está rindiendo a nivel esperado considerando la inversión realizada.
Bo Bichette, firmado por 126 millones en enero, batea .255 de AVG, .300 de OBP, .376 de SLG y .676 de OPS en 96 juegos. 10 jonrones y 51 impulsadas. Para un jugador cuya llegada se vendió como la solución en el infield, los números son todavía pobres.
Francisco Lindor regresó de una lesión y acumula en su stint actual .216 AVG, .298 OBP y .671 de OPS con apenas cinco jonrones y 12 impulsadas en 40 juegos. No es el Lindor All-Star que Mets necesitan para sostener un ataque colectivo.
El recién llegado Marcus Semien, .214 AVG, .612 de OPS en 80 juegos. Luis Robert Jr., adquirido desde White Sox en enero, batea .224 AVG, .656 OPS con par de jonrones y ocho impulsadas en 24 duelos. El denominador común en todo el lineup: producción por debajo del nivel de inversión y una vergüenza absoluta.
Juan Soto: la única isla en medio del naufragio
En medio de ese panorama desolador, Juan Soto sigue siendo la excepción que confirma la regla. En su registro más reciente según MLB.com, el dominicano batea .290 AVG, .405 OBP y .967 OPS en 78 juegos con 21 jonrones, 51 impulsadas y 55 bases por bolas en 276 turnos. Estos números lo confirman como uno de los mejores bateadores de la Liga Nacional y, paradójicamente, como el jugador que más necesita un equipo que no está en condiciones de apreciarlo desde el césped.
Soto lleva literalmente la ofensiva de Mets sobre sus espaldas. El problema es que ni siquiera un bateador de su nivel puede compensar el volumen de producción negativa que lo rodea.
El pitcheo: el verdadero epicentro del colapso
Si la ofensiva ha decepcionado, el pitcheo ha sido el verdadero culpable de la temporada. Según datos de MLB, Mets registraron la segunda peor efectividad del mes (5.43) en la Liga Nacional durante el tramo más reciente de la temporada.
Devin Williams, firmado por 51 millones en el invierno para cerrar, ha sido un desastre con un efectividad alarmante en sus primeras apariciones de la campaña y hasta entonces. Freddy Peralta, adquirido de Milwaukee, y Luke Weaver han intentado sostener la rotación sin la consistencia necesaria para mantener partidos. El bullpen, en conjunto, ha convertido ventajas en derrotas con una regularidad que ya no sorprende en Queens.
¿Existe algún camino real hacia los playoffs?
La matemática todavía no cierra la puerta completamente. A 65 juegos del final, New York Mets necesitarían ganar aproximadamente 51 de ellos —un ritmo de .785— para llegar a 91 victorias, cifra que históricamente ubica a un equipo en la conversación del comodín en la Liga Nacional. Es un escenario que bordea lo imposible dado el estado actual del pitcheo y la inconsistencia ofensiva del roster.
La realidad más probable es que David Stearns enfrente una decisión difícil antes del 3 de agosto: convertirse en vendedor y capitalizar el valor de Soto —cuyo contrato de 765 millones lo hace prácticamente intransferible— o intentar parches de bullpen que mejoren marginalmente un equipo con problemas estructurales más profundos. La segunda opción es la que históricamente han elegido los equipos de Steve Cohen, incluso cuando la lógica apunta en otra dirección.
El receso llega en el peor momento posible para reflexionar. Los metropolitanos tienen el talento individual para competir. No tienen el equipo para hacerlo.