Por Migue Guerra

Una conversación con dos de los lanzadores más grandes que ha dado el béisbol cubano resulta en un sinfín de simpáticas anécdotas que sacan varias carcajadas al más serio de los participantes. Es que escuchar a José Ariel Contreras y Pedro Luis Lazo es una experiencia única, con sus peculiares puntos de vista y una jocosidad inigualable resaltan aún más esa grandeza que conquistaron encima de la lomita.

Pregúntale a Lazo sobre el día que se sentó en la lomita en Cienfuegos.

«Me arrodillé, no me senté. Pero es lo que estamos hablando mi hermano, yo estoy en los récords en lo bueno y en lo malo, nadie se ha sentado arriba del box, yo si».

«Eso fue que estaba bateando José Abreu con hombre en primera y segunda y dos outs. Entonces yo le saco el pie par de veces para que él se fuera del cajón y el árbitro me dice que no, que tenía que lanzar». 

«Le dije que por qué tenía que lanzar y me dice que me estaba demorando mucho y le dije: “No voy a pichar na´, voy a pichar cuando me dé la gana”».

«El tipo va para arriba de mi y me dice algo, luego volví a sacar el pie y me botó. Me senté encima del box y le dije ven y sácame de aquí».

«Le dijeron, Urquiola ve a sacarlo tú que yo no voy a ir jajaja. Me botaron del juego».

«Todo eso se lo agradezco a un señor que se llama Humberto Rodríguez, él decía que había que botarme, él no quería que yo pichara más, parece que yo le caía mal».

«Mi perro (Contreras) te acuerdas que una vez fuimos a la oficina te atendió a ti y a mi ni me miró. Yo si me acuerdo y bien».

Nos encantaría conocer su opinión sobre las palabras de Pedro Luis Lazo, puedes escribir en la caja de comentarios.

27 comentarios en “«Voy a pichar cuando me dé la GANA», CONFESÓ Lazo el día que se sentó en el montículo”

  1. Enrique Maresma Ballesteros

    Ni dudo que quisieran quitárselo de arriba, que si nadie le podía batear. El Latino el lo trajinada como le daba la gana. Parecía que no. Pero lo querían en el cerro y esos lados
    de cuidado el andaba por ahí como si fuera enn pinar, lo llamaban y el compartía a Ll sabroso a lo cubano. Ese era Pedro Luis. Ah, simpático y ocurrente. Un Cubanazo, más nada.

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