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El béisbol cubano en todas sus fases, amateur y el profesional, ha tenido lanzadores que marcaron época. Uno de los nombres que no pueden faltar en el listado es Julio Romero, capaz de dominar la lomita sin despeinarse y sostener durante más de una década el prestigio del equipo Cuba.
Entre las anécdotas más interesantes de la carrera del serpentinero figuran los ponches a dos leyendas de la MLB. Hablamos de Barry Bonds y Mark McGwire, rivales a los cuales enfrentó en torneos internacionales y que luego se convirtieron en íconos del béisbol profesional (en total les dio seis ponches entre los dos). Sobre ellos, Romero sostuvo palabras recientemente en la Terraza Entrevistas.
Los ponches a las leyendas de MLB
En la Copa Intercontinental de Bruselas en 1983, Julio Romero se encontraba entre los participantes con el equipo Cuba. Para ese tiempo un joven Mark McGwire integró el conjunto de las barras y las estrellas y ambos se enfrentaron con saldo de cuatro ponches en ocho turnos para el cubano. Las declaraciones del exlanzador tienen un leve error de memoria, sus ponches a Mark McGwire fueron en una Copa Intercontinental, no en una Serie Mundial.
«Eran peloteros de mucho nivel, nosotros chequeábamos los juegos para tener una buena estrategia. A Barry Bonds le di dos ponches aquí (en La Habana), a Mark McGwire le di cuatro ponches en ocho turnos al bate en el Campeonato Mundial de Amberes».
Un año después, en la Serie Mundial Amateur de La Habana, 1984, Romero tuvo el cara a cara frente a Barry Bonds, al cual eliminó por la vía de los strikes en dos ocasiones. En este torneo mostró una de sus mejores actuaciones con la selección nacional. Se marchó invicto con dos victorias y comandó el promedio de carreras limpias del certamen con 0.50. Bonds, por su parte bateó para .304/.319/.565 (PRO/OBP/SLU), números que confirman su nivel y realzan aún más el mérito del cubano.
Las estadísticas de Julio Romero en Series Nacionales
El repertorio amplio de Romero incluía recta de más de 95 mph, slider a 85 y curvas y cambios de velocidad. Pero lo verdaderamente impresionante en su carrera fue el temple con el que afrontaba los juegos de béisbol. Estas condiciones le permitieron mantenerse más de 12 años con la selección antillana.
En Series Nacionales ganó 148 juegos y acumuló 100 derrotas como récord personal. Los rivales apenas le conectaron para .214 y ponchó a 1678 bateadores. Su control fue exquisito, regaló menos de tres bases por bolas por encuentro.
Sin duda alguna Julio Romero es parte de la historia del béisbol cubano. La interrogante ahora la deberá responder usted como lector: ¿en qué lugar ubicas a este lanzador entre los mejores de la historia en Series Nacionales?
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Periodista graduado en la Universidad de Oriente en 2023. Analista de beisbol y especialista en deporte cubano, con amplia experiencia. Creador y administrados de la Página de Facebook Sports Chago, reconocida por dar seguimiento al acontecer deportivo en Santiago de Cuba.