Por Álex Fernández Fernández
A Andy Cruz cualquier declaración de un posible rival le resbala. Esa es la verdad y lo demuestra de forma simple, superándose en cada espacio de entretenimiento en los Estados Unidos donde quiere poner en alto el nombre de Cuba en el mundo profesional.
Su más reciente aparición propició imágenes que podrían ser un claro aviso a la competencia. Sección de sparring intensa. Técnica depurada, movimientos de torso y un golpeo más que exquisito.
No es para menos, el antillano viene de la escuela cubana de boxeo cuya calidad es reconocida en el mundo entero, por más que le duela al estadounidense Keyshawn Davis, víctima del antillano en el planeta amateur.
Al natural de Matanzas, en las imágenes puede vérsele vestido de negro, incluyendo un pañuelo en la cabeza. Repite cada uno de las acciones que le indica el preparador con una maestría típica de un campeón olímpico.
El enfoque de Cruz es envidiable, aunque el propio Davis dijera recientemente al presidente de la Empresa Matchroom , Eddie Hearn, al frente de las operaciones del pugilista cubano:
«Dile al hermanito que dé la vuelta a sus golpes. Ahora eres un profesional, esas bofetadas no se van a contar en los profesionales».
Pero las habladurías le traen al cubano sin cuidado y el mundo del pugilismo se frota las manos con su primera aparición en el mundo profesional, pues es más que conocido su talento boxístico.
De momento lo tenemos enfocado y enviando claro mensaje, señal de que espera el funeral deportivo de sus oponentes. Porque algo está claro en el argot boxístico: “Andy está puesto”.