“Bobby Maduro fue un hombre de beisbol de pura cepa. Tenía una personalidad arrolladora y forjó excelentes relaciones con toda la gente del beisbol. Cuando era el rey en La Habana, todos los peloteros que iban allá se ponían en contacto con él. Y Bobby era un rey para los cazatalentos, los directores de los clubes, para todos”.
Así definió el fallecido coach y scout cubano Tony Pacheco al empresario Roberto Maduro de Lima, una de las figuras más influyentes e imprescindibles en la historia del beisbol insular. Un personaje que, semidesconocido en su país natal, nació exactamente un día como hoy hace ya 110 años.
Bobby Maduro, artífice del Estadio del Cerro
Dicho de modo lapidario, la deuda del beisbol cubano con Bobby Maduro es impagable. Para ilustrarlo basta argumentar que el legendario promotor fue pieza clave en la construcción del Gran Stadium del Cerro (actual Latinoamericano) en 1946 y también en la fundación de los Cuban Sugar Kings, que entre 1954 y 1960 jugaron en la Liga Internacional de nivel AAA y estuvieron afiliados a la organización de Cincinnati Reds.
Como lo lee. El estadio que todavía hoy es el más importante de Cuba fue llevado adelante por Bobby Maduro y su amigo Miguel Suárez en medio de un sinfín de obstáculos que, según una reseña biográfica publicada en la página de SABR, incluyeron dificultades constructivas, problemas laborales y un aumento de los costos que casi duplicó el cálculo de un millón de pesos previsto inicialmente.
Mientras tanto, el propósito que persiguió con los Cuban Sugar Kings no podía ser más sublime y ambicioso. Esto es, la idea era convertirlos en una franquicia de MLB, de ahí el inolvidable slogan que los acompañó desde su nacimiento: “Un pasito más y llegamos”. Lastimosamente, el proyecto no llegó a consumarse debido a que el equipo se trasladó a Jersey City tras los cambios políticos acontecidos en la Isla a finales de los años cincuenta.
El admirable expediente de Bobby Maduro
Descendiente de judíos, Bobby Maduro perteneció a la alta sociedad cubana y cursó estudios superiores en Estados Unidos, de ahí el inglés impecable que tanto le elogiaron. Fue primera base del equipo amateur del Vedado Tennis Club, antes de la temporada 1949-50 se convirtió en copropietario del club Cienfuegos de la liga invernal cubana; y en 1954 trajo a La Habana al equipo más importante de Japón, Yomiuri Giants.
Además, su currículum incluye experiencias como agente y scout, el patrocinio del equivalente a las Pequeñas Ligas en la Mayor de las Antillas a través de un programa llamado “Los Cubanitos” y la creación de la efímera (pero destacable) Liga Interamericana.
No en balde al fallecer el 16 de octubre de 1986 a causa de un tumor cerebral, la noticia fue portada de El Nuevo Herald, y el gran periodista Fausto Miranda lo recordó escribiendo que “la muerte de Bobby Maduro es una pérdida para Latinoamérica”, con énfasis en que había dedicado más de medio siglo “a la expansión del béisbol ‘sin fronteras ni prejuicios’, como él mismo decía”.
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