A principios de este siglo, cuando la larga sombra de Omar Linares agotaba sus últimas campañas en el beisbol cubano, hubo alguien que se atrevió a plantarle cara en cuestiones de average. Ese alguien, un guajiro llamado Osmani Urrutia, nació en un paraje perdido de Las Tunas y este domingo 28 de junio cumple 50 años.
Si anteponemos todo lo que hizo en los campeonatos domésticos y la selección nacional, ciertamente se habla poco de él. Su caso (como los de Lázaro Junco, Oscar Macías o Joan Carlos Pedroso) es el de uno de esos personajes que no tuvieron ángel para las multitudes, pero brillaron a la altura de los héroes bendecidos por la prensa y la tribuna.
La dinastía de Osmani Urrutia
El dato sobrecoge: en una época donde al beisbol cubano le quedaban esquirlas de grandeza, Osmani Urrutia fue seis veces líder de bateo en Series Nacionales, cinco de ellas de forma consecutiva y en cuatro ocasiones por encima del listón de 400.
Se las desgloso para hacerlas más creíbles. La primera vez que lo hizo fue en la temporada 2000-2001, en la cual promedió .431 con porcentaje de embasado de .503 y slugging ascendente a .645.
Al año siguiente repitió la dosis, entonces con secuencia de .408/.493/.508. No contento con eso, en 2002-2003 volvió a subir la parada con average de .421 y astronómico OPS de 1.122. Y en 2003-2004 llegó la apoteosis con un récord nacional de .469, producto de 121 imparables en 258 turnos oficiales.
Ese año, Osmani Urrutia cargó en sus espaldas a Las Tunas, que salió de los puestos sotaneros en la Serie Nacional gracias al rendimiento estratosférico del toletero del poblado Macagua Ocho, a la postre elegido MVP del campeonato: OBP de .538, slugging de .760 y una cota personal de 41 extrabases, de ellos 16 jonrones.
La quinta corona en línea llegaría en 2004-2005: en esa oportunidad no llegó a la barrera soñada (“se limitó” a batear .385), pero sí que sentó un OPS brutal de 1.099 con otros 16 cuatriesquinazos a su haber.
Tras la pausa, Osmani Urrutia regresó por lo suyo
Michel Enríquez sería el encargado de cortarle la racha. En 2005-2006, el pinero superó el formidable .425 de Osmani Urrutia, quien fue líder en hits (135), recibió 27 bases intencionales y registró una sumatoria de OBP y slugging de 1.138.
Pero ojo, que aquel parón no fue el final: la cosecha de placas de average del recio toletero oriental se completaría un año más tarde al rebasar al avileño Isaac Martínez en la última fecha del calendario regular, .371 por .370.
Así, a su retiro en 2009Osmani Urrutia dejó un promedio global de .366 que en el beisbol cubano solo cede ante el .368 del “Niño” Linares.
Grande en Cuba, el de Macagua Ocho llevó su fama de bateador extrafronteras aprovechando numerosos eventos de diversa categoría, entre ellos los Juegos Olímpicos de 2004 y el Clásico Mundial de 2006.
Director de la escuadra tunera en el más reciente Nacional Sub-23, Osmani Urrutia representa uno de los mejores exponentes de la última etapa respetable de los campeonatos cubanos.
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