Para bien o para mal, la pelota moderna la rige el poder ofensivo. El que carga más dinamita en las muñecas gana más dinero, por más que sea lento o inclusive carezca de posición al campo. Aquí y ahora, en MLB manda la capacidad para producir extrabases. Es decir, conexiones que suelen derivar en carreras.
La cosa, entonces, va de pegarle duro. Como decía Ted Williams, “Lo más difícil en el beisbol es golpear una pelota redonda con un bate redondo, de lleno”. De ahí que los fanáticos se la pasen hablando de fuerza, aunque tienden a hacerlo de una manera empírica que se limita a ponderar cuadrangulares.
Slugging vs Poder Aislado en MLB
Algunos, algo más avezados, dirigen su mirada al casillero de Slugging, encontrando ciertamente una visión más esclarecedora. Pero están los que se concentran en otra estadística superior: la de ISOlated Power o Poder Aislado.
En ese caso, de lo que se trata es de determinar la fuerza bruta. Se determina con una fórmula simplísima (porcentaje de slugging menos promedio de bateo) y ofrece una dimensión casi perfecta del poder que le asiste a un bateador.
Lo primero que deja claro el ISO es que todos los hits no son iguales en materia de valor de equipo (ni en MLB ni en la mismísima Liga del Tomate) y por eso solo toma en consideración los batazos de más de una base, obviando los sencillos.
Al final, la imagen que revela en torno al poder natural de un bateador es tan confiable, que por citar el ejemplo de MLB, los tres mejores ISO de la historia corresponden nada más y nada menos que a Babe Ruth (.348), Mark McGwire (.325) y Barry Bonds (.309), tres de los sluggers que todo el mundo pone entre los más poderosos del juego. ¿Casualidad? No. Acierto de la fórmula.
Mejores MLB cubanos en ISO
Partiendo de que el ISO promedio de MLB es de .140 y que .200 (o sus alrededores) empieza a ser considerado un dígito respetable, echemos un vistazo a cómo se comporta la estadística entre los peloteros cubanos con más de 500 juegos jugados en el mejor beisbol del mundo.
Pues bien, el de más fuerza bruta se llama Yordan Alvarez (.282) y no, como algunos habrán pensado, José Canseco (.249) o Rafael Palmeiro (.227). (Estadísticas de Stathead.com)
Detrás de ellos viene un talento frustrado por las lesiones, Yoenis Céspedes (.224), le sigue un hombre en activo como Jorge Soler (.215) y cierra el grupo +.200 el gran José Abreu (.205).
Muy cerca de la referida barrera se ubican el talento alocado de Yasiel Puig (.198), el acorazado Adolis García (.197), el cinco herramientas Luis Robert Jr. (.192), el legendario Kendrys Morales (.188), el subvalorado receptor Yasmani Grandal (.188), el Hall Of Famer Tany Pérez (.184) y el carismático Randy Arozarena (.181).
Antes del punto final le dejo algunos nombres sobresalientes que, de acuerdo con la estadística de marras, no son precisamente eso que llamamos “bateadores de mucha fuerza”: digamos, Lourdes Gurriel Jr. (.177), Tony Oliva (.172), Orestes Miñoso (.162), Yulieski Gurriel (.156) y Yandy Díaz (.155).
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