El periodista y escritor cubano Armando Campuzano, residente en Canadá, denunció este 2 de junio que su hija, Wendolin Campuzano, ha sido condenada a dos años de privación de libertad en Cuba. La sentencia, notificada de manera repentina, pone fin a un proceso judicial que el comunicador califica como una represalia política directa contra su labor periodística y su activismo desde el exilio.
Según relató Campuzano en un video-denuncia, la situación legal de su hija se ha prolongado durante semanas bajo una gran incertidumbre. Tras un juicio celebrado el pasado 15 de abril, el tribunal no dictó sentencia inmediata, posponiendo la resolución sin una justificación clara. "Fue un juicio amañado; no se dictó sentencia al finalizar, se pospuso para dentro de 15 días, luego no se dio, se dejó pasar todo el mes de mayo y hoy, 2 de junio, se da la sentencia definitiva", explicó el periodista.
Esta dilación y la falta de transparencia en el proceso son, a juicio de Campuzano, elementos característicos de la gestión judicial en la isla frente a quienes el régimen considera disidentes. Para él, la condena de dos años de cárcel no responde a un delito real, sino a una estrategia de hostigamiento contra su familia debido a sus críticas constantes hacia el gobierno cubano.
La represalia: ¿El precio de la libertad de expresión?
Campusano vincula directamente este encarcelamiento con la publicación de su libro 'Cuba: El Titanic del Caribe', una obra en la que expone lo que él denomina "fallas, atropellos y falacias" del sistema cubano tras seis décadas de poder. A pesar de haber advertido a su hija sobre los posibles riesgos de que ella permaneciera en la isla, la respuesta de Wendolin fue de una firmeza absoluta: "Métele, papi. Yo no tengo miedo", recordó el periodista, destacando el valor de su hija ante las amenazas que ya presagiaban este desenlace.
"Yo nunca estuve confiado; de la dictadura cubana se espera cualquier cosa", enfatizó Campuzano. Al sumarse a la lista de más de 1200 presos políticos y de conciencia en Cuba, Wendolin Campuzano queda ahora expuesta a la realidad de las prisiones cubanas, un escenario que su padre describe como un entorno de represión sistemática donde las autoridades son capaces de "cualquier cosa".
Impacto humanitario y familiar
Más allá del ámbito político, el caso presenta una faceta humanitaria preocupante: la separación de una madre de sus tres hijos menores. Durante las semanas previas al juicio, Wendolin manifestó su profunda angustia por la posibilidad de que sus hijos fueran retirados de su entorno familiar por las autoridades estatales, una amenaza que Campuzano denunció en su momento como una forma de tortura psicológica.
A pesar de la gravedad de la situación, el periodista reafirmó que no cederá en su propósito. "Voy a continuar con mi vida natural y voy a seguir denunciándolos", declaró, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que el caso de su hija sea conocido y no quede en el olvido.
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