El modo de actuación de nueve diplomáticos cubanos en el marco de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 es del dominio público, cuando estos fueron expulsados del país por realizar labores fuera de su rango laboral en República Dominicana, en las que chantajearon a varios atletas connacionales e intentaron impedir que abandonaran la delegación. Si ya ese hecho pareció al límite, la sorpresa y la indignación se multiplicó el 18 de agosto, tras la revelación de una información que expuso la implicación de los órganos de la Seguridad del Estado cubana.
Los esgrimistas Adán Núñez y Hershey Daniela de la Cruz, el jugador de softball Yasmani Álvarez, el portero de hockey sobre césped Moisés David Torres Puig y la remera Leah Daniela Almeida fueron los deportistas que se fugaron de la concentración y permanecieron en el país sede, pero para realizar sus pasos tuvieron que huir tambien de agentes infiltrados.
La verdad salió a la luz
Una investigación del medio de comunicación Diario Libre expuso la gravedad de lo que ocurrió. Según dicha fuente, varios integrantes de la Seguridad cubana intentaron evitar escapes de compatriotas y para llevar a cabo esta idea realizaron un sinnúmero de actividades totalmente prohibidas.
Las autoridades dominicanas se percataron de la estratagema y sancionaron a los infractores. A pesar de esto, los enviados por la policía secreta cubana no cejaron en sus empeños y recrudecieron la actitud hostil.
El plan de los órganos de la Seguridad antillana tocó límites insospechados: en una ocasión irrumpieron en un área deportiva sin tener permiso para permanecer en ese sitio. La línea a seguir era simple: abortar cualquier intento de desertar. Los encargados de velar por la tranquilidad del espacio se percataron y cerraron temporalmente todas las puertas. Después de un proceso de revisión de credenciales se descubrió el objetivo de los intrusos y estos fueron expulsados.
Engaños y falsedades
La investigación del Diario Libre reconoció una situación extrema: los agentes cubanos llegaron a infiltrarse en instalaciones deportivas utilizando uniformes correspondientes a atletas de otros países, lo que los acercó a sus objetivos. La repetida rutina por parte de los enviados del gobierno cubano obligó a la adopción de un protocolo especial de seguridad ante lo que fue considerado una injerencia.
Lo que se vivió en República Dominicana en torno a la delegación cubana parece irreal pero ocurrió. Todo un séquito de diplomáticos y agentes de la Seguridad intentaron mantener una presión constante sobre los deportistas de la Mayor de las Antillas, lo cual esta totalmente prohibido en un país mínimamente democrático.
La respuesta de las autoridades locales fue enérgica y dejó claro que no iban a permitir ese tipo de control en su nación. El resultado es palpable: nueve diplomáticos expulsados y policías infiltrados sacados de las áreas que intentaron abarcar. Aunque los implicados pretendieron mantener la situación en un bajo perfil les resultó imposible, ante la exposición pública a la que fueron sometidos.
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