La experiencia de Lance McCullers Jr. en Milwaukee Brewers llegó a su fin antes de lo esperado. Apenas 11 días después de adquirir al veterano derecho desde los Houston Astros, la organización decidió dejarlo libre este 27 de julio, en un movimiento que refleja el poco margen que existe para un equipo contendiente cuando un lanzador no logra recuperar su mejor versión
La transacción sorprendió por su rapidez. Milwaukee había recibido a McCullers junto al zurdo Colton Gordon y una importante cantidad de dinero enviada por Houston para absorber gran parte del contrato del pitcher. Sin embargo, bastaron dos apariciones para que los Brewers concluyeran que el experimento no estaba funcionando.
Un rendimiento muy lejos del esperado
Las estadísticas tradicionales ya reflejan una temporada complicada para McCullers. En 2026 deja marca de 2-3, con una efectividad de 6.55, 44 innings lanzados, 48 ponches y un WHIP de 1.55 en diez presentaciones.
Sin embargo, las métricas avanzadas muestran con mayor claridad por qué su rendimiento fue insuficiente. Su FIP (Fielding Independent Pitching) se ubicó alrededor de 5.06, indicando que sus problemas no fueron únicamente consecuencia de la defensa detrás de él, sino también del descontrol, los boletos y el daño permitido cuando los bateadores lograban hacer contacto.
Aunque mantuvo una capacidad interesante para generar ponches, con 9.8 strikeouts por cada nueve entradas, esa virtud quedó anulada por la cantidad de corredores que permitió. Su WHIP superior a 1.50 evidencia que constantemente trabajó bajo presión.
Las lesiones cambiaron su carrera
Resulta difícil analizar el presente de McCullers sin considerar el enorme impacto de las lesiones. Después de consolidarse como uno de los brazos más talentosos de Houston, pasó largos períodos fuera de acción, perdiéndose completamente las temporadas 2023 y 2024 debido a problemas en el brazo. También había sufrido una larga ausencia en 2019 por una cirugía Tommy John.
Antes de esa serie de lesiones, McCullers era un abridor con repertorio élite, capaz de dominar gracias a una curva devastadora y una alta capacidad para generar swings fallidos.
Hoy continúa mostrando destellos de ese talento, pero ya no con la consistencia necesaria para mantenerse como pieza importante dentro de una rotación aspirante al título.
La decisión de los Brewers también responde al contexto competitivo del equipo. Milwaukee lidera su división y posee uno de los mejores cuerpos de pitcheo de la Liga Nacional, por lo que cada puesto del roster tiene enorme valor. Con alternativas más confiables disponibles y la necesidad de optimizar el bullpen para la recta final de la temporada, mantener a McCullers representaba un riesgo que la organización no quiso asumir.
¿Todavía tiene futuro en Grandes Ligas?
A sus 32 años, McCullers probablemente reciba una nueva oportunidad debido a su historial. No es común encontrar un lanzador con una carrera que incluye 53 victorias, una efectividad vitalicia de 3.85, una convocatoria al Juego de Estrellas y participación importante en dos campeonatos de Serie Mundial.
Sin embargo, el margen para reinventarse es cada vez menor. Las organizaciones actuales priorizan brazos capaces de lanzar strikes de manera consistente y limitar el tráfico en las bases. Mientras McCullers no consiga recuperar ese control que alguna vez lo convirtió en uno de los abridores más difíciles de enfrentar en la Liga Americana, será complicado que vuelva a establecerse como una pieza estable en las Grandes Ligas.