Antes de que Miguel Cabrera pisara el plato aquella noche en el Pro Player Stadium de Miami, Oswaldo Guillén, coach de tercera base de Florida Marlins, se acercó al joven venezolano con una advertencia clara: Roger Clemens no le iba a hacer daño, pero sí lo iba a intimidar. El "Rocket", de 41 años, estaba dando lo que entonces creía sería el último arranque de su carrera, vistiendo el uniforme de New York Yankees. Enfrente tenía a un desconocido de 20 años que apenas cuatro meses antes debutaba en Grandes Ligas.
Siete lanzamientos que cambiaron una carrera
El primer envío de Clemens fue, tal como lo prometió Guillén, puro mensaje; una recta que subió y adentro, rozando el rostro del novato. "El primer lanzamiento fui adentro, y llegó arriba y adentro; eso marcó el tono del resto del turno", recordaría años después el propio Roger Clemens. Miguel Cabrera no se inmutó. Vinieron sinkers, splitters y una cuenta que se movió hasta 2-2. En el séptimo lanzamiento del duelo, Clemens repitió la recta, esta vez alta y afuera, y el venezolano, con un swing que parecía casi improvisado, la mandó opuesto hacia las gradas del jardín derecho: jonrón de dos carreras.
Marlins, que ya ganaban 2-0, ampliaron la ventaja y terminaron llevándose el partido 4-3, resultado que además significó la última vez que Florida perdería un juego en aquella Serie Mundial: se coronarían campeones días después.
El nacimiento de un ícono
Lo que hizo distinto ese turno no fue solo el resultado, sino el contexto, un chico de 20 años, con apenas unos meses de experiencia en Las Mayores, plantándose sin miedo ante uno de los lanzadores más temidos e intimidantes de su época, en el escenario más grande del béisbol. "Lo vi por primera vez enfrentando a Roger Clemens en la Serie Mundial", recordó años después Magglio Ordóñez, quien sería compañero de Cabrera en Detroit.
El momento se volvió tan icónico que casi dos décadas más tarde, cuando Clemens visitó el complejo de entrenamiento de Tigres de Detroit en Lakeland, el propio equipo le proyectó el video de aquel jonrón en plena reunión matutina, entre risas y bromas sobre quién "dominaba" a quién en ese cruce generacional.
Una carta de presentación que se volvió leyenda
Aquel turno de siete pitcheos terminó siendo, con el paso de los años, una de las escenas que más se recuerda de la carrera de Cabrera —por encima incluso de sus más de 500 jonrones, sus 3.000 hits o su Triple Corona de 2012. Fue la primera vez que el béisbol completo entendió que estaba presenciando el inicio de algo distinto.
¿Quién es Miguel Cabrera?
Miguel Cabrera nació el 18 de abril de 1983 en Maracay, Venezuela, y debutó en Grandes Ligas en junio de 2003 con Marlins de Florida, con quienes fue campeón de Serie Mundial ese mismo año a los 20 años. En 2012, vistiendo el uniforme de Tigres de Detroit, se convirtió en el primer bateador en ganar la Triple Corona de la Liga Americana desde 1967, logro que le valió el primero de sus dos premios MVP consecutivos (2012-2013).
Se retiró en 2023 tras 21 temporadas, considerado uno de los mejores bateadores latinoamericanos de la historia.
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