Por Aliet Arzola Lima

Tras una lesión en el tendón de Aquiles que lo tuvo lejos de la acción durante poco más de un mes, el zurdo cubano Aroldis Chapman regresó el pasado 2 de julio al centro de los diamantes de Grandes Ligas, y quedó muy lejos de la versión que los Yankees pretenden de uno de los más consistentes cerradores de la última década en el mejor béisbol del mundo.

Tres bateadores, tres boletos. Ese fue el saldo del holguinero en el duelo frente a los Guardians en Cleveland, donde el taponero explotó luego de 19 pitcheos, 12 de ellos fuera de la zona de strike. Por el mal sabor que dejó esa presentación y las dudas que ha generado su rendimiento recientemente, todos estábamos expectantes a su próxima salida, la cual, por fortuna, liquidó sin sobresaltos.

Tres bateadores, tres outs. Ese fue el saldo de Chapman en su relevo contra los Pirates este martes en el PNC Park de Pittsburgh, un lugar que le trae buenos recuerdos, pues allí llevaba una racha de 19.1 innings sin permitir carreras desde el 23 de septiembre del 2011, cuando todavía militaba en los Cincinnati Reds.

A sus tres últimas víctimas las sentenció este martes en el duelo entre Yankees y Pirates, que los anfitriones ganaron con pizarra de 5×2. Chapman entró en el octavo episodio cuando ya la novena del Bronx estaba en desventaja y sentenció a Daniel Vogelbach, Michael Chavis y Oneil Cruz, quienes conectaron par de roletazos al cuadro y un elevado al jardín derecho, por ese orden.

El zurdo antillano realizó 11 pitcheos y ocho de ellos fueron envíos rápidos (apenas utilizó tres veces la slider), de los cuales siete alcanzaron al menos las 98 millas. Sin embargo, solo tres de sus lanzamientos rompieron la barrera de las 100 millas, aunque eso no representó un problema.

De hecho, Chapman consiguió su sexta salida de la temporada sin otorgar boletos y sin permitir hits ni carreras, algo que no ocurría desde el pasado 30 de abril, cuando retiró por su orden a tres bateadores de Kansas en el Kauffman Stadium.

Si se quiere, a su labor de esta noche en Pittsburgh solo se le puede poner un pequeño lunar: no logró ningún ponche.

Esto quiere decir que el relevista zurdo ha encadenado dos de sus peores rachas de partidos sin estrucados en esta misma temporada, justo cuando se ha puesto en tela de juicio la pertinencia de sostenerlo como el cerrador titular del plantel neoyorkino.

Luego de esta salida de control frente a los Pirates, ahora está por ver cuándo el manager Aaron Boone le entrega la bola con ventaja en el marcador, circunstancia en la que el cubano tendrá que afinar la puntería para volver a consolidarse como un brazo de confianza en el bullpen de los Yankees.

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