Aliet Arzola Lima

En el Tropicana Field, frente a los fanáticos de la franquicia floridana, Randy dio la vuelta a la pizarra con un explosivo swing que hizo estrellar las tribunas. En la quinta entrada, con dos corredores en circulación, un out y la pizarra favorable (4×3) a Toronto, el pinareño cambió la decoración del partido con un lineazo que dio en el borde superior de las cercas y se coló en las gradas del jardín derecho.

Arozarena estaba debajo en el conteo con dos strikes y una bola, pero en esas circunstancias aprovechó una slider (87.4 mph) del lanzador Anthony Bass y soltó un cohete de 101.5 mph que recorrió 341 pies. El batazo remolcó tres anotaciones de una vez y puso delante a los Rays 6×4.

Para el antillano, este fue su vigésimo jonrón de la temporada (iguala el récord de su carrera establecido la campaña pasada), detalle simbólico y con un tremendo significado histórico. Para tener una idea, Arozarena es apenas el tercer cubano con al menos una campaña de 20 vuelacercas y 30 estafas. Además es el primer bateador de los Rays con temporadas consecutivas de 20 vuelacercas desde Evan Longoria (2013-17) y Corey Dickerson (2016-17)

El primer jugador de la Isla en conseguirlo fue Bert Campaneris en 1970, cuando despachó 22 pelotas más allá de los límites y coleccionó 42 robos. Dieciocho años más tarde, en 1988, José Canseco llevó el reto a otro nivel al pegar 42 cuadrangulares y robarse 40 bases.

Si vamos a la historia de los Rays, solo un pelotero de la franquicia ha conseguido campañas de 20-30. Hablamos de B.J. Upton, quien lo hizo en 2011 (23-36) y 2012 (28-31). Nunca antes dos peloteros de la Isla habían logrado unirse al club 20-30 en una misma campaña, pero este año Arozarena y Adolis García han transformado el sueño en realidad. Además, Randy se convirtió en el primer jugador nacido en Cuba con dos temporadas consecutivas de 20 jonrones y 20 bases robadas.

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