La carrera que se truncó: Yobal Dueñas y su fracaso con los Yankees

En 2004 Yobal firmó con los Yankees por 60 mil dólares, luego de hacer a un lado ofertas de los Astros de Houston y de los Tigres de Detroit
En 2004 Yobal firmó con los Yankees por 60 mil dólares, luego de hacer a un lado ofertas de los Astros de Houston y de los Tigres de Detroit

Por Juan Páez / @jmanupz


Si Yobal Dueñas pudiese montarse en una máquina para viajar en el tiempo y corregir algunos detalles de su vida, probablemente no habría firmado con los Yankees de Nueva York. Hoy día, cuando solo quedan recuerdos de su época como un pelotero que intentaba llegar a las Grandes Ligas, acusa como culpables de no cumplir el sueño de llegar a las Mayores a su escogencia de equipo y su inmadurez de entonces.



El antiguo segunda base, quien terminó su última temporada en la Serie Nacional con 30 años de edad, jugó 13 campañas en la pelota cubana con los Vegueros de Pinar del Río. En ese tiempo se erigió como uno de los mejores camareros en la historia del béisbol isleño. 


Conectó 282 dobletes, 46 triples y 136 jonrones, impulsó 763 carreras y anotó 873. Su average fue de .321, con apenas 359 ponches en 5576 apariciones en la caja de bateadores.


Dueñas salió de Cuba para perseguir el sueño que alcanzaron muchos compatriotas, pero a él se le hizo esquivo. En 2004 firmó con los Yankees por 60 mil dólares, luego de hacer a un lado ofertas de los Astros de Houston y de los Tigres de Detroit. Quería, con razón, seguir el camino de joyas antillanas como José Ariel Contreras y Orlando “Duque” Hernández.



¿Qué pasó?


El habilidoso toletero arrancó con todo en 2005 y disputó 78 compromisos entre Doble A y Triple A de los neoyorquinos. Lo que demostró no fue suficiente para su organización: .265 de promedio, 16 biangulares, tres triples e igual número de vuelacercas, además de un pobre porcentaje de embasado de .296 y un bastante discreto OPS de .679.


Fue su último chance en las filiales de Nueva York. Pasó 2006 en la Liga Mexicana del Béisbol, afiliada al sistema de ligas menores, y aunque puso números respetables con los Tuneros de San Luis, no le alcanzó para firmar con otro equipo de Grandes Ligas.


Lo peor para Dueñas, o al menos el episodio más vergonzoso, fue cuando la policía lo capturó por un presunto robo de relojes y joyas. Ese hecho le costó unos días en una cárcel de Carolina del Sur.



“La mala ‘juntera’ me llevó a cometer el único error de ese tipo en mi vida y lo pagué caro. Gracias a Dios, ahora sigo el camino correcto”, declaró el antillano a la prensa digital.


En una entrevista con El Nuevo Herald declaró sus razones por las que no llegó al mejor béisbol del mundo: “Llegué (a EEUU) con una edad avanzada. Era una época diferente. Salí con la misma edad que Yulieski Gurriel, pero cuando no te dan el valor económico, que te dan poco dinero, te marginan. Juega al que más le pagan, así funciona este país. En Doble A y Triple A vi a muchachos que no tenían la calidad de uno, pero recibían más oportunidades. Eso me frustró’’.


Hoy, muchos años luego de aquella firma, Dueñas entrena a niños de manera privada y reside en Tampa, donde se concretó el vuelco de su vida, una quizás muy diferente a la que soñó.


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