Por José Alejandro Rodríguez Zas

En el beisbol a veces ocurren cosas curiosas y hecho graciosos capaces de sacar una carcajada al más serio y exigente de los aficionados. Y es que los peloteros, aunque muchos quieran verlos como máquinas perfectas dentro del terreno de juego, solo son seres humanos, con virtudes y defectos, que intentan hacer su trabajo lo mejor que pueden para beneplácito de sus seguidores.

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El hecho que les presento a continuación ocurrió el viernes 25 de marzo, en un partido de beisbol colegial en los Estados Unidos, en el cual se enfrentaron las novenas de Texas Tech y Texas, en Rip Griffin Park, llegando empatado a cuatro carreras al cierre del décimo episodio.

Texas abrió el marcador en la apertura del primer inning, por cuadrangular de su hombre proa y jardinero izquierdo Eric Kennedy, pero los del Texas Tech dieron la vuelta a la pizarra en el sótano de esa propia entrada, por otros dos cuadrangulares de Easton Murrell y Jace Jung, en tanto el 3×1 llegó también por un vuelacercas del receptor Hudson White en el segundo episodio.

Otro jonrón, esta vez de Iván Meléndez, acercó a Texas en el inicio del séptimo, mientras que un back-to-back de Trey Faltine y Skyler Messinger, voltearon la pizarra a favor de los visitantes 4×3. Hasta aquí, las siete carreras del encuentro llegaron por cuadrangulares. En el octavo, los locales de Texas Tech anotaron una para igualar las acciones.

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Ya en extrainnings, el lanzador de Texas Tech, Josh Sanders, dejó en cero carreras a la ofensiva de Texas, dominando de 1-2-3, dando paso a la definición del encuentro en la conclusión de ese episodio, cuando los de Texas Tech embasaron a sus dos primeros hombres por boleto y los avanzaron a tercera y segunda bases por toque de sacrificio.

Luego de un ponche, que puso la entrada en dos outs, el lanzador de Texas, Aaron Nixon, cometió una impresión que le costó el juego. Teniendo al noveno bate, Dillon Carter, en cuenta de dos strikes sin bolas, a punto de dominarlo y dar el scon, Nixon «destendió su cama, acomodó su cuerpo sobre el colchón y su cabeza en la almohada y se quedó inmóvil durante algunos segundos, suficientes para perder el partido».

El corredor que estaba en tercera base, Kurt Wilson, al percatarse de la situación, se lanzó hacia el home plate a toda carrera y anotó la victoria de su equipo, ante la mirada atónita de los jugadores de ambos elencos y los aficionados presentes en el estadio.

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Obviamente, la narración anterior es en total sentido figurado, pues no es posible que Nixon haya eso esto dentro del terreno de juego. Pero, como se aprecia en el video, el derecho se colocó de lado en el box, bajó la cabeza y se quedó pensativo por espacio de unos segundos, sin realizar movimiento alguno, como preparándose para hacer el lanzamiento. El corredor de tercera, ni corto ni perezoso, aprovechó para robarse el home y anotar la carrera del triunfo.

Cuando el lanzador Nixon «se despertó», ya Texas Tech había ganado 5×4 sobre Texas. El serpentinero nunca se dio cuenta de la situación, a pesar de que sus compañeros de equipo le alertaron rápidamente.

Sin más, aquí los dejo con este interesante video, para que pasen un rato divertido.

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