Alexei Ramírez, ayer, hoy y siempre

Todo encajaba a la perfección, la sonrisa, la voluntad, la sonrisa otra vez, la alegría, las ganas; Medias Blancas y Alexei Ramírez lucían como algo eterno…

Todo encajaba a la perfección, la sonrisa, la voluntad, la sonrisa otra vez, la alegría, las ganas; Medias Blancas y Alexei Ramírez lucían como algo eterno…
Todo encajaba a la perfección, la sonrisa, la voluntad, la sonrisa otra vez, la alegría, las ganas; Medias Blancas y Alexei Ramírez lucían como algo eterno…(web screen shot)

Por Alexander García

   Aquella fue una línea larga, larga y tendida, larga y hermosa; daba gusto mirar la cámara lenta para disfrutar otra vez el jonrón… Jonder Martínez se mete el palito en su boca, empieza a moverlo, mira de soslayo hacia segunda base y ve a Alexei Ramírez dándose en el pecho y señalando la camiseta con el logo de Pinar del Río. Era el séptimo juego de un playoff electrizante entre los vueltabajeros y el antiguo equipo Habana, allá por 2007.

   El partido fue de alto voltaje desde el comienzo. Los chicos de Esteban Lombillo le habían ido con todo desde el primer inning al pitcheo pinareño y ese jonrón de Alexei puso al estadio en una condición apoteósica. La ventaja era grande pero de a poco el juego se pegó hasta el empate; minutos después los Vaqueros se adelantaron y ganaron pero el batazo, los gestos, el llanto de Alexei Ramírez quedó guardado para siempre, pues con la eliminación de Pinar, quedaba el último vestigio del paso del “Pirineo” por las Series Nacionales…

   De Alexei pudiera decir tantas cosas pero empecé por aquí, evocando el recuerdo de aquella conexión, pues el instante es pletórico y tal vez recoge toda la dimensión que tenía en su momento el pelotero.

El inicio

  Si en 2006, durante el primer Clásico Mundial, sin hacer mucha bulla Ramírez salió de la banca y a palo limpio se ganó el puesto de titular sentando al mismísimo Carlos Tabares; si en 2006 descollaba con todo su talento, ya un año después estaba listo para llenarse de gloria y entrar al Olimpo.

   La leyenda, como tantas, se cuece entre atisbos de exageración y egos solapados hasta darnos una imagen casi endiosada de Alexei que bien pudiera ser: la salida hacia Republica Dominicana, el hueco en el Cuba para la Olimpiada de 2008, los Medias Blancas de Chicago y su debut por todo lo alto…

   «…Cualquiera quisiera tener un hombre así, tan versátil, juega cualquier posición en el cuadro, es talento puro…», aseveró Ozzie Guillén ante el impacto del cubano en las Grandes Ligas.

   Aquí se ven varios videos con jugadas de excelencia en las que él es protagonista, cogiendo a mano limpia para sacar en primera, barriendo rápido por encima de segunda, atrapando en el hueco, yendo como un rayo ante un bounce lento, dando un sprint y atrapando la bola casi en el center field… ¡Es un fenómeno!

   Cuando parecía caer, renace otra vez, toma un segundo aire y le regala a la fanaticada, par de buenos años más; otra vez la imagen de José Dariel Abreu y Alexei Ramírez posando juntos frente a las cámaras en conferencia de prensa, colma de sensaciones. Ambos van juntos al Juego de Estrellas y quiso el destino que ese año, el nacido en la tierra del mejor tabaco del mundo entrara a jugar por el mítico Derek Jeter.

   Todo encajaba a la perfección, la sonrisa, la voluntad, la sonrisa otra vez, la alegría, las ganas; Medias Blancas y Alexei Ramírez lucían como algo eterno…

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   El tiempo después siempre evoca nostalgia y cuando Alexei Ramírez salió de Chicago, pasó por Tampa y San Diego. No fue igual pero lució bastante bien, cumplió a la defensa y a pesar de quedar a deber a la ofensiva, tuvo sus momentos de luz.

   Nuevamente la risa, las ganas, los gestos llenos de ilusión; Alexei aparece otra vez en Cuba, jugando para los Diablos Rojos de México, jugando en el latino, siendo una especie de extranjero en su propia Patria pero no, queda bien, todos aplauden, salen algunas lágrimas pero llega la risa otra vez. Es él, el mismo de siempre, el tipo joseador.

ASÍ RECIBIÓ el Latinoamericano a Alexei Ramírez en su regreso a Cuba

   Si en la Serie Nacional 59, su regreso con los Vegueros se hubiera concretado, sin dudas habría sido el palo mediático del año, la sensación del torneo. Más allá de Erisbel Arrebarruena y Leslie Anderson, si a alguien esperaba la afición cubana era a él.

   Hoy las expectativas permanecen y volverlo a ver para recordar, para vivir al menos del pasado, es algo que reconforta a nosotros los que amamos el béisbol. ¿Será?

   Nos vemos a la vuelta.

ENTREVISTA EXCLUSIVA: Alexei Ramirez asegura que quiere regresar a la Serie Nacional
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