Viene la Serie Nacional Sub23, ¿Eterno déja vu o abierta al profesionalismo?

Foto Abel Rojas
La pelota picante sigue siendo una utopía, ya tal vez los chicos desistan de la idea de irse pues imaginan un mejor futuro tras el acuerdo de diciembre


Por Alexander García Milián


La sensación kinestésica nos hace evocar, nos permite sentir, casi tocar la suave melodía de las notas musicales; tango, bandoneón, Argentina, Gardel… ¿Qué ver?



Pienso, quizás piensen ustedes también lectores, es la melancolía, la nostalgia sin fin, esos latidos en los que el alma se nos hace añicos. La carga semántica de estos elementos nos pone en contexto, – Habrá Serie sub 23- dijo Yosvani Aragón hace días, antes de acabar la Serie Nacional.


Vuelve el bandoneón, suena armonioso, es Gardel, es Borges reviviendo y haciendo morir a Beatriz Viterbo; es la pasión por la pelota, el enojo por los actitudes de los que deben cuidarla…


Entonces vuelve el tono gauchesco a la narración y pienso en Ernesto Sábato, en El túnel, en la locura; quiero ser también pintor y volverme loco para hacer tantas cosas de un modo distinto, pero solo tengo el verbo que se vuelve dúctil otra vez ante los hechos.


El torneo para menores de 23 años no tiene ninguna atracción, nada motiva a las personas a ir a los estadios, – y no lo digo yo, lo han mostrado los juegos por televisión-; se gastan y machacan a peloteros de la Serie Nacional que por edad, – tienen que participar aunque lleven 100 o más partidos encima- .



Para desarrollar el talento es necesario, diría imprescindible dejar que el profesionalismo toque nuestras puertas otra vez; que las organizaciones de MLB tomen la rienda de nuestra pelota con el apego a la autoridad que sea.


La falta de motivación en esos jugadores es colosal, sus rostros lo dicen todo; tener que jugar a las 2 o 3 de la tarde con el sol en su apogeo, las malas condiciones, el pan con embutido y el refresco de botella como merienda y en mal estado; señores, no hay recursos- según los directivos- y entonces se continúan gastando las balas en eventos irrelevantes y faltos de sentido como la Serie sub 23.


Vuelve el bandoneón, suenan los agudos, las vibraciones estremecen todo a mí alrededor; la pelota picante, la buena de verdad sigue siendo una utopía, ya tal vez los chicos desistan de la idea de irse pues imaginan un mejor futuro tras el acuerdo de diciembre. 



Puede que por eso se espanten la venidera competencia, pero ¿qué tienen en la mente estos federativos?, creo que escuchar un tango, sentir la música que produce el bandoneón les haría bien…


Esperemos a que vuelva la Serie sub 23 entonces y como un eterno déja vu, las cosas se vuelvan a repetir.


Nos vemos a la vuelta.


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