Por José Alejandro Rodríguez Zas

El veterano inicialista Yulieski Gurriel es uno de los mejores peloteros cubanos de las Grandes Ligas. Actualmente como agente libre busca un contrato con algún equipo de las Mayores que requiera sus servicios, tras siete temporadas con los Houston Astros.

La “Piña Power”, como se le conoce a Gurriel en el mundo beisbolero de la MLB, participó con mucha frecuencia en “El Show de Swing Completo”. en una de sus apariciones, los conductores del programa les preguntaron a Gurriel ¿cómo fue su primer encuentro con peloteros de las Grandes Ligas?

El destacado pelotero de los Houston Astros se remitió directamente a su participación con el equipo Cuba en el I Clásico Mundial de Beisbol, celebrado en 2006, oportunidad en la que la Mayor de las Antillas ocupó el segundo lugar, tras caer derrotada en la final ante Japón.

“Casi siempre, los primeros turnos, abriendo la temporada o los playoffs, uno se siente emocionado, uno tiembla y todo”, dijo Gurriel. “Las piernas mías todavía me tiemblan, el pie derecho tengo a veces que sacarlo hacia fuera. No es miedo, es la emoción de lo que se estaba representando allí.”

“Cuando yo jugué ese I Clásico (Mundial de Beisbol, en 2006) fue increíble estar con jugadores de otro nivel, que nunca habíamos podido enfrentar, Grandes ligas y demás. El deseo de demostrar que puedes jugar con esas grandes estrellas y te puedes lucir, siempre era una incógnita.”

“Nosotros (el equipo Cuba) teníamos un gran status a nivel amateur y prácticamente lo ganábamos todo. Cuando llegamos (al Clásico) tuvimos la oportunidad de jugar con los profesionales y ya la cosa se nos hizo mucho más difícil. Era un equipo que habíamos ganado la Olimpiada (de Atenas, en 2004), la Copa Mundial (de Holanda, en 2005), pero llegaba ese otro reto. Uno siempre tiene ese bichito por dentro de decir: “Yo puedo jugar con esa gente y hacerlo bien”. Si lo hacías mal, ya tú sabes lo que venía de Cuba.”

“Yo tenía mucha presión con mi corta edad, tenía como 20 o 21 años nada más en ese entonces y tenía responsabilidades en ese equipo. Imagínate como estaba yo, tan emocionado ahí, que, en ese primer turno, no me salía el bate. Recuerdo que ese día me sentía súper bien, pero me lazaron una recta al medio y yo le quería tirar, pero nunca me salió el bate.”

“Después de eso, mi papá (Lourdes Gurriel) me dijo: “Oye, ¿por qué no le hiciste swing a ese lanzamiento, si nosotros hablamos que al primero le tiraras?”. Yo le dije: “Si, si, es verdad”. Pero él no sabía que, por dentro de mí, yo sí le quería tirar, pero nunca me salió el bate. Gracias a Dios después me fue mejor de lo que esperábamos.”

“En el segundo turno al bate, di doble por arriba de tercera. Ahí impulsamos la primera carrera. Ya yo había soltado todo lo malo. Ese primer turnito es el malo, eso nunca falla.”

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