Los Records Irrompibles de las Grandes Ligas.

Por Daniel de Malas.

Tenía que cumplir con esta deuda, hace casi un año que algunos colegas me pidieron este compendio y aquí se los traigo, no sin antes decir que es bien complicado, por lo abundante de este deporte y la historia de casi 150 años de las Ligas Mayores.


 

Como en la versión cubana de este articulo (Los records irrompibles del beisbol cubano) la selección fue relativamente ardua, pues no es solo nombrar los récords, sino mencionar los que creo casi imposibles de romper, ya sea por lo difícil de la hazaña, por lo inusual, o por las diferencias del beisbol que se jugó en los primeros años y el de hoy en día.

Existen una increíble cantidad de records que tranquilamente pudieron ser incluidos en este trabajo, por lo que se me ocurrió ir tras las marcas más inusuales, las menos conocidas, sin dejar mencionar clásicos de siempre en la MLB. El total de records mencionados en este trabajo es de 28.

El orden de los records es totalmente aleatorio, pero le recomiendo no se pierda ninguno y en especial las tres menciones al final de este saldo, que aunque ocurrieron en Ligas Menores, son tres actos sin precedentes y aseguro que irrepetibles.


 

  • 4256. Este número por si solo se antoja imposible y es nada menos que la cantidad de hits que conectó Pete Rose a lo largo de su carrera en las Mayores, 24 temporadas, donde bateó 303 y pisó el plato 2165 veces. La grandeza de Rose como atleta se puede medir al decir que entre su primer título de imparables y el último pasaron 16 años (7 veces líder en hits). Alguna vez se consideró a Derek Jeter como el posible beisbolista indicado para romper esta marca. Con 37 años Jeter (y sus recién alcanzados 3000 hits) no tiene posibilidades, inclusive, no creo que llegue a los 3500 si quiera. Rose está seguro.
  • La temporada de 1930 de Hack Wilson es una de las mejores por cualquier bateador en la historia, pues el estelar jardinero de los Cachorros de Chicago promedió impresionante 356, despachó 56 jonrones y remolcó la imposible cifra de 191 carreras. Los que más cerca estuvieron fueron sus contemporáneos Lou Gehrig (184) y Hank Greenberg (183). Imaginen que en los últimos 70 años el que más compañeros ha impulsado en una sola campaña fue Manny Ramírez, con 165, mientras jugaba para los Indios de Cleveland en 1999. Como dato final, en el año del record, Wilson jugó 155 partidos y ninguno de sus cuadrangulares fue con las bases llenas ¿Qué tal?
  • Este es un reconocimiento complejo, pero allá voy. Ned Garver, de los Carmelitas de San Luis ganó 20 juegos en la temporada de 1951 y se convirtió así en el único lanzador en la historia en ganar 20 partidos con un equipo que perdió 100 encuentros. Los Carmelitas ese año tuvieron balance de 52 triunfos y 102 reveses, por lo que los juegos ganados por Garver significan el 39% de las victorias de su equipo. Garver, conociendo, las necesidades del equipo, completó 24 juegos de los 30 que inició ese año, además de apoyar su propia causa bateando 305, con un jonrón.
  • Desde el 17 de julio de 1936, al 27 de mayo de 1937 Carl Hubbell ganó 24 juegos consecutivos sin la sombra de la derrota, en un lapso donde abrió 27 y se fue con 3 no-decisiones. Al final de su carrera Hubbell tuvo balance de 253 victorias y 154 derrotas, promedio de carreras limpias de 2,98, 5 campañas con más de 20 sonrisas, dos MVP (1933 y 1936), todo esto valido para ser incluido en el Salón de la Fama en 1947.


  • Walter Johnson posee varias marcas que están vivas en los anales de las Ligas Mayores, como más lechadas de por vida con 110. Johnson jugó toda su carrera (21 campañas) con los Senadores de Washington, equipo sotanero la mayoría del tiempo, y aun así logró ganar 417 partidos (segundo en la historia) y lanzar para 2,17 de por vida. El Washington era tan discreto que Johnson es quien más juegos de 1-0 ha ganado en la historia con 38, a la vez que es quien más partidos de este tipo ha perdido con 26; no obstante la marca más increíble de su carrera son las 369 entradas y dos tercios que lanzó en 1916 donde no permitió ni un solo jonrón.
  • ¿De Babe Ruth que se puede decir? El más grande beisbolista de todos los tiempos, el primero en conectar 60 jonrones en una temporada, sus 7 temporadas consecutivas con 40 jonrones o más (de 1926 a 1932), su slugging de por vida de 690 y un sin número de marcas que copan un carrera inigualable, sin embargo, las 12 veces que fue líder jonronero se me antojan únicas e incapaces de ser desbancadas, pero más difícil aun es que en 1927 (el año de los 60 vuelacercas) el Bambino conectó él solo más jonrones que cada uno de los equipos de la Liga Americana, excluyendo por su puesto el suyo.
  • Y hablando de jonrones ¿Qué tal los dos bambinazos con bases llenas que dio Fernando Tatis en un mismo inning? Habría que dar tres y no lo creo. Pero lo que si hace esta marca irrompible, es que Tatis se los dio, en ese tercer episodio a un mismo pitcher. ¿El “afortunado lanzador”? Chan Ho Park, el 23 de abril de 1999.
  • Desde el 28 de agosto del 2002, al 3 de julio del 2004 el relevista Erick Gagne se las agenció para no desperdiciar ni una sola de las oportunidades de salvamento que tuvo, y se anotó 84 juegos salvados consecutivos. En ese tiempo tiró en 123 partidos, 132 y un tercio de innings, 207 ponches y promedio para 1,36 limpias. De hecho en el intermedio, el 2003, se fue con 55 juegos salvados en igual número de oportunidades y fue seleccionado como el ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional ese año.
  • Y si de Cy Young se trata, aguántense en sus asientos, pues Cy (la versión corta de Cyclone (ciclón)) tiene innumerables marcas en su historia, mejor dicho en su brazo, como el mayor total de entradas lanzadas (7356) o la cantidad de juegos completos en su carrera (750) o la mayor suma de temporadas con 20 victorias o más (15, 9 de ellas consecutivas); aunque existe un record de Cy que es el paradigma de los lanzadores, sus 511 victorias, a donde nadie jamás llegará.


  • Aquí por supuesto debe estar Johnny Vander Meer, con sus dos juegos consecutivos sin permitir ni hits ni carreras. Ambos no-no vinieron en la temporada de 1938 y sus víctimas fueron los Bravos de Boston y los Rojos de Cincinnati. En 1947 Ewell Blackwell estuvo a dos outs de igualar la proeza, pero Eddie Stanky se lo echó a perder con hit a los jardines. Aun así como este compendio es de records irrompibles, Vander Meer está seguro, pues no creo ver a ningún lanzador tirando tres no hit no run en línea.
  • La hazaña de Jack Taylor, de tirar 188 juegos completos consecutivos es una de las más seguras en este listado, por no decir imposibles. Taylor, que lanzó por los Cardenales de San Luis y los Cachorros de Chicago eslabonó esta cadena increíble desde el 20 de junio de 1901 hasta el 9 de agosto de 1906, pues cuatro días más tarde (el maléfico día 13) los Dodgers lo explotaron en el tercer inning, terminando con el record de 1727 entradas consecutivas sin ser relevado. Tal es así que en todo ese tiempo Taylor tiró el último lanzamiento de su equipo en los 203 juegos en los que él apareció.
  • Los Yankees de Nueva York tienen la friolera de 27 Series Mundiales ganadas, pero haberlo logrado en 5 temporadas consecutivas (de 1949 a 1953) es una marca que ni ellos mismos han podido igualar, ni antes ni después. Aquellos Yankees tenían a Mickey Mantle, Yogi Berra, Phil Rizzuto, Whitey Ford, Joe DiMaggio y Allie Reynolds entre otras estrellas. Ciertamente ha habido grandes jugadores en casi todas las eras neoyorquinas, pero lograr 5 anillos seguidos les tocó a aquellos y no creo que vuelva a ocurrir.
  • Y para no irnos del ambiente del otoño en Nueva York, tengo que incluir a Don Larsen, pues es el único en tirar un juego perfecto en una Serie Mundial, de hecho nadie ha lanzado ni siquiera un no-no en ese evento. Ciertamente Larsen pasó a la historia por esta única hombrada, pero cuando el 8 de octubre de 1956, con solo 97 lanzamientos, eliminó a los Dodgers de Brooklyn en la Serie Mundial de ese año, Larsen aseguró su nombre en muchas listas de héroes.


  • Uno que si tuvo una carrera para ser recordado por siempre fue Ty Cobb, quien ha sido el que más alto promedio ofensivo de por vida ha colectado en las Mayores, con 367, tras 24 temporadas. Cobb también posee el record de 12 campeonatos de bateo (9 de ellos consecutivos), sin embargo sus 54 robos de home son totalmente intocables, pues nadie ha llegado ni siquiera cerca (Max Carey es segundo y lo hizo en 33 oportunidades). Imaginen que 4 veces en su carrera (record también) se robó consecutivamente segunda, tercera y home en un mismo inning, y que su última estafa de home la efectuó el 15 de junio de 1928, a los 41 años de edad. ¿Qué tal?
  • Si de robadores se trata acá está el más prolifero de todos, Rickey Henderson. Rickey en la campaña de 1982 puso muy alta la varilla para los estafadores de bases, pues robó 130 almohadillas esa temporada, en 172 intentos (94 veces segunda base, 34 la tercera y en par de oportunidades el home), solo tres jugadores han pasado las 100 bases robadas en una misma campaña (Lou Brock, Maury Wills y Vince Coleman) apuntalando más aun este record de Henderson, que además estafo 3 bases en el 2003 a la edad de 45 y que terminó su vida deportiva con un total de 1406 ampliamente inalcanzable, pues nadie, además de Rickey, ha sobrepasado el millar. Rickey también es dueño de la marca de 81 jonrones abriendo juego y es el pelotero en la historia con más temporadas con al menos un cuadrangular (con 25).
  • Charles “Red” Barrett está incluido aquí por la economía y premura más impresionante de todos los tiempos, pues el 10 de agosto de 1944, mientras pitcheaba por los Bravos de Boston le dio lechada a los Rojos de Cincinnati, 2 anotaciones por cero, en 1 hora y 15 minutos, tirando nada más que 58 lanzamientos en las nueve entradas, en un partido donde permitió 2 hits y no dio bases, en el Crosley Field. Ese año Barrett terminó con balance de 9-16 y promedio de limpias de 4.06, pero el juego frente a Cincinnati del 10 de agosto es el más corto de la historia.
  • Los 56 juegos consecutivos bateando de hit, de Joe DiMaggio, en 1941, se extendieron del 15 de mayo al 16 de julio y durante ese lapso de tiempo, promedió 408, producto de 91 imparables en 223 veces al bate, además de 16 dobletes, 4 triples y 15 jonrones. DiMaggio participó en ambos partidos de 7 doble juegos en esos 56 encuentros, vio a 55 pitchers distintos y solo se ponchó 5 veces (ninguna en los últimos 32 juegos de la cadena). El record habla por sí solo, pero les comento que el estelar DiMaggio también es el poseedor del record de la Liga del Pacifico, pues cuando jugaba para las Focas de San Francisco, en 1933, eslabonó una cadena de 61 partidos seguidos conectando indiscutibles. El que más cerca ha estado recientemente fue Pete Rose en 1978, con 44 partidos en línea.


  • Cal Ripken Jr. no se le conoció por el “Hombre de Hierro” (The Iron Man) por gusto, Cal participó en 2632 encuentros consecutivos, desde el 30 de mayo de 1982 hasta que voluntariamente decidió sentarse el 20 de septiembre de 1998. Ripken que batió el record anterior, en poder del “Caballo de Hierro” Lou Gehrig, de 2130, lo hizo desde una de las posiciones más difíciles del beisbol, el campo corto. Tras una carrera de 21 años Ripken se retiró con 3184 hits, 431 jonrones y 1695 remolques, por lo que, sumando su histórica cadena de juegos, obtuvo una de las más altas votaciones para incluirse en el Salón de la Fama en la historia.
  • La temporada de 1961 es uno de los peores recuerdos de los Phillies de Filadelfia, pues entre el 29 de julio y el 20 de agosto perdieron 23 partidos uno atrás del otro. Este es la marca de más derrotas consecutivas sufrida por un equipo, desde 1900, en las Grandes Ligas.
  • Todo lo contrario fueron los 21 triunfos al hilo de los Cachorros de Chicago en 1935 (del 4 de septiembre al 27), que son el mejor record, desde 1900, en la Gran Carpa. Los Gigantes de Nueva York ganaron 26 en línea, pero con un empate intermedio, en 1916.
  • Los Cachorros de Chicago tienen, lamentablemente, otra marca en esta lista, pero de inutilidad, pues en 1968 se pasaron 46 entradas sin anotar carreras e igualaron con los Atléticos de Filadelfia, de 1906, como los equipos con peor resultado en este aspecto.
  • Otra cadena impresionante fue la del lanzador de los Dodgers de los Ángeles, Orel Hershiser, que del 30 de agosto al 28 de septiembre de 1988 eslabonó escón tras escón, hasta llegar a los 59 innings consecutivos sin permitir anotaciones. Esa temporada Hershiser terminó líder en juegos completos (15), entradas lanzadas (267), lechadas (8) y victorias (23) en la Liga Nacional, pero su cadena es lo que le incluye aquí.
  • Sam Crawford es dueño de dos marcas que tienen que estar en este compendio, la más conocida son sus 309 triples de por vida, totalmente inalcanzable, pues segundo de todos los tiempos es Ty Cobb, con 295 y de los bateadores en activo los más “cerca” son Johnny Damon y Jimmy Rollins con 96 cada uno al empezar este 2011. No obstante Crawford conectó 12 jonrones dentro del terreno en una temporada, la de 1901 y esto también es casi imposible de lograr, sobre todo con las medidas de los estadios modernos, por lo que Crawford está seguro en ambas categorías.
  • Satchel Paige en 1965, a la edad de 59 años, abrió un partido por los Atléticos de Kansas City y trabajó durante tres entradas, permitiendo un solo hit, sin pasaportes y con un ponchete. Esta hazaña convierte a Paige en el jugador más viejo en actuar en las Grandes Ligas.


  • Por su parte Joe Nuxhall es el pelotero más joven en tener actividad en las Mayores, cuando en 1944, con 15 años, tiró dos tercios de innings por los Rojos de Cincinnati, donde dio 5 bases por bolas y permitió 2 imparables, en su única salida esa campaña. La carrera de Nuxhall fue razonablemente longeva, pues estuvo en las Grande Ligas por espacio de 16 temporadas, con record de 135 victorias y 117 descalabros.
  • Pero en términos de longevidad uno de los más impresionantes en la historia fue Nolan Ryan, que en 27 temporadas en la Gran Carpa, se llevó 11 títulos del más ponchador, 6 veces repartió más de 300 cafés en una  misma campaña y es el dueño de la mayor cantidad de abanicados en un año, cuando en 1973 dejó con las ganas a 383 bateadores rivales. Sin embargo las dos marcas de Ryan que lucen más intocables son sus 7 no hit no run de por vida y los 5714 ponches que dio en su carrera (en 5387 y un tercio de innings)
  • Uno que tuvo una vida beisbolera que es la Némesis de Ryan fue Joe Sewell, que entre las temporadas de 1920 y 1933 solo se tomó 114 ponches en 7132 veces al bate, para inigualable promedio de un café cada 62,56 visitas al plato. El torpedero de los Indios de Cleveland y los Yankees de Nueva York, tuvo su más prolífera campaña en este aspecto en 1932, cuando abanicó la brisa 3 veces en 503 oportunidades (en 1925 tuvo 4 en 608) y su mejor cadena fue en 1929, cuando se pasó 115 juegos consecutivos (con 437 veces al bate) sin irse por la vía de los strikes. Al final de su carrera se retiró con 312 de promedio ofensivo y 2226 imparables.
  • Para terminar con esta lista lo hago con el jugador que es el primero en todas las enciclopedias de beisbol de las Grandes Ligas, lógicamente por su apellido, Hank Aaron. Aaron es quizás uno de los bateadores más consistentes en la historia, de hecho es el que más temporadas de 30 jonrones o más tiene en la MLB con 15, 20 jonrones o más con 20 (consecutivas) y 10 jonrones o más con 23 (consecutivas). Hank, además posee la mayor cantidad de extrabases en las Grandes Ligas, con 1477; sin embargo la marca más inalcanzable de Hammerin´Hank son sus 2297 carreras impulsadas, que lucen muy lejanas, teniendo en cuenta que solo él y Babe Ruth (2213) son los únicos en haber sobrepasado los dos millares.


Y como lo prometido es deuda, acá les traigo las tres menciones que no puedo dejar de plasmar por lo impresionante de la hazaña y lo imposible que son de romper. Las tres ocurrieron en las Ligas Menores de beisbol de los Estados Unidos, por lo que no son consideradas por la MLB, no obstante se las comento en orden cronológico:

  • 15 de junio de 1902: Nig Clarke, del equipo Corsicana, de la Liga de Texas. En esta jornada el Corsicana venció al Texarkana 51 carreras por 3, en ruta a poner marca de 27 victorias consecutivas, pero lo impresionante de este día fue que Nig Clarke, con 20 años, bateó de 8-8 y todos sus imparables fueron jonrones, en lo que está reconocido como la mayor cantidad de jonrones en un juego de beisbol organizado. Más tarde Clarke jugó como cátcher con 6 diferentes equipos de Grandes Ligas y en 9 temporadas en las Mayores solo despachó 6 vuelacercas en 1536 veces al bate.
  • 6 de agosto de 1930: Gene Rye, del equipo de Waco, de la Liga de Texas. Cuando los muchachos de Waco despacharon a su rival este día (el Beaumont), les vencieron 20 anotaciones por 7, sin embargo 18 de sus carreras vinieron en un mismo episodio, inning donde Gene Rye conectó 3 jonrones, en lo que está reconocido como la mayor cantidad de jonrones en un mismo inning del beisbol organizado. Rye (que verdaderamente se llamaba Eugene Rudolph Mercantelli) apareció brevemente como jardinero en 1931 con los Medias Rojas de Boston, para irse de 39-7 (todos sencillos) en su única presentación en las Grandes Ligas.
  • 13 de mayo de 1952: Ron Necciai, del Bristol, Liga Apalaches, Clase D. Esa tarde Necciai lanzó un no hit no run por el Bristol, pero lo más impresionante fue que ponchó a 27 bateadores en ese partido, en lo que constituye la mejor actuación de un lanzador en la historia de las Ligas Menores. Los Piratas de Pittsburg aceleraron el ascenso de Necciai a las Mayores y ese mismo año el muchachón de 20 años debutó en la Gran Carpa, para ser bateado libremente, devuelto a las menores y nunca recobrarse. Su actuación en las Grandes Ligas fue de 12 partidos lanzados, 9 iniciados, un triunfo, 6 reveses, 7.08 promedio de limpias, 31 ponches, 32 bases y 63 hits permitidos en 54 entradas y dos tercios, pero su actuación del 13 de mayo le tendrá en la historia por siempre.

¿Cuál es su favorito? ¿Quiénes faltan aquí? Les dejo con este compendio ya sea boquiabiertos o incrédulos, pero como siempre, disfrutando lo suculento y extenso que es el beisbol.

Sin más por ahora,

Daniel de Malas Andreu.