Las decepciones que hundieron al deporte cubano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 son más que conocidas, pero el boxeo masculino merece un capítulo aparte, atendiendo a la trascendencia de lo que ocurrió. Esta disciplina, considerada el "Buque insignia" de la Isla durante años, se despidió de la cita sin medallas de oro, hecho que igualó la peor actuación histórica de los caribeños. Para encontrar una presentación tan errática, hay que viajar hasta el lejano 1954.
En esta ocasión, los Domadores acudieron a República Dominicana con una nómina que si bien no era extremadamente brillante, sí contó en sus filas con atletas con lauros en Campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos. Julio César La Cruz, Alejandro Claro, Saidel Horta y Fernando Arzola lucieron como exponentes capaces de aventajar a sus contrincantes. Pero no fue así.
Pésima actuación del pugilismo antillano
El 7 de agosto fue la última fecha para cambiar la historia y la presencia de tres cubanos en la discusión de las medallas de oro en sus respectivas divisiones pareció un guiño para escapar del desastre total. Sin embargo, todos cayeron.
Alejandro Claro y Yunier Sorzano sucumbieron ante los representantes de la sede Junior Alcántara y Ricardo Cuello, aunque en estos dos casos las críticas hacia la votación de los jueces fue visible. Julio César La Cruz no pudo con el empuje del también local Cristian Pinales y profundizó más el bajón cualitativo que lo ampara en los últimos años.
El resultado para el boxeo cubano fue catastrófico. Solo en tres ediciones anteriores de Juegos Centroamericanos y del Caribe la comitiva caribeña no obtuvo títulos. Nos referimos a las versiones de Panamá 1938, Barranquilla 1946 y Ciudad de México 1954.
Por lo tanto, estamos hablando de un episodio para el olvido. En cuanto a cantidad de preseas doradas presenciamos una actuación que roza el límite de lo vergonzoso. 72 años después la sequía absoluta renació.
Causas de la debacle
El origen del fracaso es evidente y no es un secreto para nadie, aunque algunos se empeñen en esconderlo. Las pésimas condiciones de preparación que afectan a los cubanos es un lastre enorme, lo que unido a la falta de un relevo generacional propinó un contundente jaque mate.
De igual manera, el escape de varias luminarias debilitó a los Domadores una y otra vez. Es difícil mantener motivadas a las estrellas del encerado con un salario miserable y sin lo básico para el desarrollo de estas.
El resultado de esta combinación de factores no podía ser otro. Poco a poco, todas las disciplinas perdieron el poderío y el presente se tornó sombrío. El boxeo no escapó de esta realidad y los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 desnudaron las carencias cada vez más notables.
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