Durante décadas, convertirse en campeón olímpico fue el mayor reconocimiento al que podía aspirar un atleta cubano. Sin embargo, para varios de esos medallistas de oro, la gloria no impidió que años después decidieran construir su vida lejos del país. Algunos emigraron tras retirarse, otros abandonaron delegaciones oficiales y varios terminaron representando nuevos proyectos deportivos o profesionales en el extranjero.
En la presente nota nos acercaremos a aquellos que dijeron adiós a su tierra natal estando en plenitud de forma y con el título de campeón olímpico reluciendo sobre ellos. A continuación les ofrecemos 10 de estos casos.
De la cumbre olímpica a abandonar Cuba
Taismary Agüero — Voleibol (oro olímpico 1996 y 2000)
La selección inicia con un nombre ilustre, pues hablamos de una atleta que tocó en dos ocasiones la cima en citas estivales. Nos referimos a la voleibolista Taismary Agüero. La fémina fue pieza clave de "Las Morenas del Caribe", mítica escuadra que hizo historia y se adueñó de tres cetros cuatrienales. Nuestra protagonista formó parte de las victorias que se vivieron en las ediciones de Atlanta 1996 y Sidney 2000.
No obstante, la jugadora dio un cambio radical a su vida en el año 2001 y se escabulló de una delegación cubana durante el torneo Montreux Volley Masters en Suiza. Después de este episodio, la estelar de la malla alta se radicó en Italia y vistió el uniforme de esta nación en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Orlando "El Duque" Hernández — Beisbol (oro olímpico Barcelona 1992)
El lanzador fue uno de los integrantes del Team Cuba que se alzó con el triunfo en la justa bajo los cinco aros de Barcelona 1992. La permanencia del "Duque" en su terruño de origen se transformó en un infierno después que su hermano Livan Hernández se fugó de una delegación oficial.
A partir de ese momento las restricciones y los castigos fueron la norma. El habanero no soportó tanta infamia y el año 1997 abandonó Cuba. Aquella decisión fue el comienzo de un ilustre recorrido en MLB, escenario en el cual
ganó cuatro Series Mundiales.
José Ariel Contreras — Beisbol (oro olímpico Atlanta 1996)
El pinareño fue un constante líder del staff del conjunto de beisbol y fue un pilar fundamental en las versiones olímpicas de Atlanta 1996 y Sidney 2000, donde obtuvo preseas de oro y plata, respectivamente.
José Ariel Contreras rompió todos los nexos con el oficialismo en el año 2002 e incursionó en las Grandes Ligas estadounidenses, donde fue campeón de la Serie Mundial de 2005, en las filas de la franquicia Chicago White Sox.
Andy Cruz — Boxeo (oro olímpico Tokio 2020)
El "Diamante" fue rey olímpico de los 63 kg en Tokio 2020, pero un cúmulo de problemas con las autoridades deportivas del país lo motivaron a buscar un nuevo horizonte.
La figura de los "Domadores" salió de Cuba en 2022, cuando estaba en pleno ascenso cualitativo y era considerado la gran figura del boxeo amateur cubano rumbo a París 2024.
Fernando Dayán Jorge — Canotaje (oro olímpico Tokio 2020)
El mencionado as obtuvo la diadema olímpica en Tokio 2020, en la disciplina de C-2 a 1000 metros, junto a su compatriota Serguey Torres. Fernando Dayan Jorge se alejó de la Isla en el año 2022, cuando era una de las joyas del movimiento de alto rendimiento en el país.
Como dato curioso hay que señalar que este atleta participó en los Juegos Olímpicos de París 2024, como miembro del equipo de Refugiados, aunque quedó lejos de los puestos de vanguardia.
Ismael Borrero — Lucha grecorromana (oro olímpico Río 2016)
El gladiador obtuvo el sitial de honor en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y además, fue dos veces campeón mundial. Este exponente del deporte cubano se escapó de una delegación oficial en México en 2022, durante un evento internacional.
Yuriorkis Gamboa — Boxeo (medalla de oro en Atenas 2004)
El "Ciclón de Guantánamo" ancló en el primer puesto en Atenas 2004 y era considerado uno de los boxeadores más talentosos del mundo amateur. En diciembre de 2006 abandonó la comitiva cubana durante una concentración en Venezuela, junto a Odlanier Solís y Yan Barthelemy. Después pasó por Colombia y Alemania antes de iniciar su carrera profesional.
Su salida fue un golpe enorme porque la directiva del pugilismo antillano perdió a quien se convirtió en un momento determinado en un estandarte de la escuela cubana de boxeo.
Odlanier Solís — Boxeo (oro en Atenas 2004)
Solís era una de las mayores figuras del boxeo amateur cubano. Titular olímpico en Atenas 2004, tres veces campeón mundial amateur y considerado el sucesor natural de Félix Savón y Teófilo Stevenson, colocó su brújula lejos de la armada cubana que participó en una base de entrenamiento en Venezuela en 2006.
El peleador tuvo una carrera profesional destacada y llegó a disputar el título mundial pesado del Consejo Mundial de Boxeo frente a Vitali Klitschko.
Yan Barthelemy — Boxeo (presea dorada en Atenas 2004)
El tercer integrante del histórico grupo que se desligó de Cuba en 2006 fue Yan Barthelemy, campeón olímpico de Atenas 2004 en la categoría minimosca. Aunque su carrera profesional no alcanzó el mismo impacto que la de Gamboa, logró establecerse en el boxeo internacional después de emigrar.
Guillermo Rigondeaux — Boxeo (oro olímpico en Sidney 2000 y Atenas 2004)
"El Chacal" merece un apartado especial porque su historia tuvo varias etapas.
El doble campeón olímpico (Sydney 2000 y Atenas 2004) intentó abandonar Cuba durante los Juegos Panamericanos de Río 2007 junto a Erislandy Lara. Ambos regresaron a la Mayor de las Antillas después del episodio y Rigondeaux fue apartado del equipo nacional.
Finalmente, el boxeador logró su encomienda en el 2009 y comenzó su carrera profesional en Estados Unidos, donde llegó a convertirse en campeón mundial.
Un fenómeno que transformó el deporte cubano
Durante décadas, el sistema deportivo cubano produjo algunos de los mejores atletas del planeta. Pero, desde comienzos de los años 90 la emigración de figuras consagradas modificó el panorama competitivo en disciplinas como el boxeo, la lucha, el béisbol, el voleibol y el atletismo.
Más allá de las razones individuales, todas estas historias tienen un elemento común: demuestran que la medalla de oro olímpica no fue el punto final de sus carreras, sino el inicio de una nueva etapa lejos del país donde alcanzaron la cúspide deportiva. Los sueños y los propósitos encontraron refugio en otras fronteras.
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