Para un atleta, entrenar y competir forman parte de una misma rutina: madrugar, repetir movimientos, soportar el cansancio, superar el dolor y volver a intentarlo. Pero, para algunos deportistas cubanos, dicho ciclo terminó convirtiéndose en tragedia. En la historia reciente aparecen casos de algunos que perdieron la vida mientras buscaron preseas en justas o como consecuencia de accidentes y emergencias ocurridas durante la preparación. Nuestro medio de comunicación Swing Completo se acerca a cinco de esos tristes capítulos.
Son historias distintas, pero tienen un elemento común: todos estaban haciendo aquello para lo que habían dedicado buena parte de sus vidas. A continuación les mostramos los pormenores.
Detalles de los fallecimientos
El boxeador Yerandy Fuentes López, apenas tenía apenas 19 años cuando participó en la Copa Internacional Roberto Balado 2016, en La Habana. Ese fue su último evento. El pugilista murió el 4 de junio en pleno fragor competitivo. Fuentes se desplomó en el segundo round de su cotejo y la atención especializada fue necesaria.
El afectado fue trasladado a un centro médico, pero no pudieron salvarlo. La Federación Cubana de Boxeo informó posteriormente que el Instituto de Medicina Legal determinó que se trató de una muerte súbita. El caso generó cuestionamientos sobre el protocolo recibido después del colapso y dejó un oscuro pasaje en este tipo de lides.
Dos años después, otra tragedia golpeó al deporte cubano, cuando un taekwondoca de 16 años de edad murió durante una liza en Santiago de Cuba. Las primeras informaciones difundidas en 2018 no identificaron públicamente al adolescente, pero posteriormente distintas referencias lo señalaron como Manuel Levin.
El peleador era un joven de proyección y había destacado en las categorías escolares. Sin embargo, la "Parca" hizo acto de presencia. El artista marcial perdió el conocimiento durante un enfrentamiento y murió posteriormente. Las circunstancias médicas exactas del fallecimiento no están suficientemente documentadas en fuentes públicas como para establecer de manera definitiva una causa. En ese instante, las versiones se dividieron entre un infarto o un golpe fatal en la tráquea.
En el ciclismo aparece otra historia trágica. Diocenis Valdez, de 25 años, pereció en 2003 después de ser atropellado mientras entrenaba en la región fronteriza entre Venezuela y Colombia. Valdez había logrado resultados importantes en el ciclismo venezolano y se encontraba en plena actividad deportiva cuando un entrenamiento terminó de manera fatal.
Alfredo Quintana y Alegna Osorio: dos páginas de lágrimas
Mucho más conocido internacionalmente es el caso de Alfredo Quintana. Nacido en La Habana y posteriormente nacionalizado portugués, el destacado portero de balonmano sufrió un paro cardiorrespiratorio el 22 de febrero de 2021 mientras se disponía a entrenar con el FC Porto. Fue trasladado a un sitio especializado, pero murió cuatro días después, a los 32 años.
El propio FC Porto certificó el deceso durante el adiestramiento y el luto se extendió entre amigos y familiares.
En el mismo año 2021, el deporte cubano sufrió otra pérdida especialmente dolorosa. La martillista Alegna Osorio Mayarí, de apenas 19 años, recibió en un entrenamiento un fuerte impacto en la cabeza provocado por un martillo "desviado". La atleta quedó gravemente herida y permaneció hospitalizada durante meses.
La accidentada dio el último adiós en julio de 2021 como consecuencia de las lesiones. Osorio era considerada una de las jóvenes promesas del atletismo cubano. Este evento trajo consigo un debate enorme, en el cual se puso de manifiesto las pobres medidas de seguridad que rodearon los hechos.
Más allá de las estadísticas y las medallas, quedan sus nombres. Porque detrás de cada entrenamiento hay una persona, una familia y un proyecto de vida. Y para estos atletas, aquel que debía ser un día más en el camino hacia la gloria terminó siendo el último entrenamiento.
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