Tommy John, uno de los lanzadores más longevos en la historia de las Grandes Ligas y protagonista de una de las historias de recuperación más importantes del béisbol, falleció este domingo a los 83 años, de acuerdo con un comunicado de su agente, Mike Maguire. El exjugador falleció en Florida rodeado de su esposa y otros familiares.
La noticia llega apenas días después de que John se despidiera públicamente de los Yankees y de los aficionados. El pasado 8 de agosto no pudo participar en el Old-Timers' Day en Yankee Stadium debido a sus problemas de salud y envió un mensaje desde su hogar en Bradenton, Florida.
“Quiero agradecer a la organización de los Yankees y a la familia Steinbrenner por darme esta oportunidad de despedirme de todos”, escribió entonces John, quien también agradeció a los amigos y fanáticos que lo acompañaron durante sus 26 años de carrera.
Una carrera que parecía terminada en 1974
Debutó en las Grandes Ligas en 1963 y terminó construyendo una carrera de 26 temporadas con los Cleveland Indians, Chicago White Sox, Los Angeles Dodgers, New York Yankees y Oakland Athletics. Acumuló récord de 288-231, efectividad de 3.34, 2,245 ponches y más de 4,700 entradas, además de cuatro selecciones al Juego de Estrellas. Sin embargo, sus números no cuentan por sí solos la verdadera dimensión de su historia.
En 1974, mientras lanzaba para los Dodgers, Tommy John sufrió una lesión en el ligamento colateral cubital del codo izquierdo. En aquella época, una lesión de esa naturaleza prácticamente significaba el final de la carrera para un pitcher.
El médico del equipo, el doctor Frank Jobe, decidió intentar una operación que entonces era considerada experimental. El 25 de septiembre de 1974 reconstruyó el ligamento utilizando un tendón del antebrazo derecho de John. Cabe destacar que se llegó a estimar que las posibilidades de éxito eran extremadamente bajas.
Sin embargo, dicho jugador regresó. Y no solamente volvió a lanzar: consiguió 164 de sus 288 victorias después de aquella operación. Su recuperación demostró que una lesión de ligamento que hasta entonces podía significar el final de una carrera no necesariamente tenía que serlo.
El nombre que quedó para siempre en el béisbol
Ahí nació el legado que convirtió a Tommy John en una figura diferente a cualquier otra.
La reconstrucción del ligamento realizada por Jobe terminó siendo conocida como cirugía “Tommy John”, en referencia al primer lanzador que logró regresar exitosamente a las Grandes Ligas después del procedimiento.
Con el paso de los años, aquella operación se convirtió en una herramienta fundamental para recuperar las carreras de numerosos pitchers. Lo que en 1974 parecía un último intento para salvar la carrera de un veterano terminó transformando la medicina deportiva y la manera en que el béisbol enfrenta las lesiones del codo.
Por eso, el fallecimiento de Tommy John representa algo más que la partida de un pitcher que ganó 288 juegos. Su carrera terminó en 1989, cuando tenía 46 años, pero su nombre nunca abandonó el béisbol. Cada vez que un lanzador pasa por una reconstrucción del ligamento colateral cubital, una parte de la historia de aquel zurdo que se negó a aceptar el final de su carrera vuelve a aparecer.
Tommy John no necesitó llegar al Salón de la Fama para dejar una huella permanente en las Grandes Ligas. Su legado quedó escrito de una manera mucho más singular: en el brazo de cada pitcher que volvió a lanzar gracias a una operación que lleva su nombre.
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