Las Grandes Ligas siempre ofrecen una nueva historia para el recuerdo. El duelo entre Kansas City Royals y Minnesota Twins concluyó de la manera más dramática posible: un Walk-Off Grand Slam en la novena entrada, con dos outs en la pizarra. Sin embargo, lo verdaderamente impactante va más allá del batazo. Tras un exhaustivo análisis, este encuentro se perfila como uno de los partidos más enigmáticos del siglo XXI, y a continuación te contaremos por qué.
Este jueves 30 de julio nos dejó un juego para el recuerdo. Desde temprano, los Reales de Kansas City impusieron una hegemonía absoluta con bateo y pitcheo: madrugaron al cuerpo de lanzadores de los Mellizos con dos carreras en la tercera entrada y sumaron otra en la quinta para tomar el control. Desde la lomita, la visita mantenía a raya a Minnesota, que hasta ese momento solo se había embasado por boletos. Sin embargo, el dominio se quebró en el séptimo episodio, cuando Ryan Jeffers conectó un sencillo que rompió el No-Hitter que se venía tejiendo.
Ofensiva de los Mellizos de Minnesota hacen lo imposible
En la vida y en el deporte, nada está dicho hasta el último out: las posibilidades pueden cambiar en un parpadeo por más complejo que parezca el escenario. Situémonos en la novena entrada, con Minnesota cayendo 3x0. El mánager Matt Quatraro trajo desde el bullpen a Lucas Erceg, quien rápidamente puso el juego a punto de caramelo: ponchó a Trevor Larnach y retiró a Víctor Caratini con un rodado. Kansas estaba a solo un out del triunfo, pero el descontrol se convirtió en su peor enemigo.
Un pelotazo a Ryan Jeffers encendió la mecha. Luego, un sencillo de Royce Lewis y un boleto a Josh Bell llenaron las almohadillas en un abrir y cerrar de ojos. Con las bases llenas, se plantó en la caja Kody Clemens. Pese a estar contra las cuerdas en 0-2, cazó un slider colgado en todo el medio de la zona. La pelota voló sobre las bardas entre el jardín central y el derecho para un electrizante Walk-Off Grand Slam, dejando en el terreno a los Reales 4x3 y consumando una remontada épica.
Quizás sea el juego más raro jamás jugado
Para dimensionar lo insólito de este final, es apenas la cuarta vez en toda la historia de las Grandes Ligas que un equipo llega a la novena entrada sin carreras y termina ganando el partido con un Grand Slam. De acuerdo con Baseball-Reference, los únicos tres antecedentes son los siguientes:
- Cleveland Indians 4x2 a Toronto Blue Jays (31 de julio de 1996)
- Montreal Expos 4x2 a San Francisco Giants (17 de agosto de 2003)
- Chicago Cubs 4x3 a Washington Nationals (12 de agosto de 2018)
No obstante, hay un detalle que vuelve a este choque aún más extraordinario: en ninguno de los tres casos anteriores el equipo ganador estuvo maniatado por un No-Hitter prolongado (sus rivales solo aguantaron sin recibir hits hasta el segundo inning).
En cambio, los Mellizos sufrieron un dominio absoluto y no conectaron su primer imparable sino hasta el séptimo episodio. Estuvieron contra las cuerdas, con el juego casi en la bolsa para la visita y el bateo completamente silenciado, pero lograron remediar todo con un solo batazo de vuelta completa. Un desenlace sin precedentes que reescribe los libros de Las Mayores.
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