Por Juan Páez

La razón de esto se divide en tres. En los siguientes párrafos intentaremos describir cada uno de los motivos por los que el caso del Misil cubano no es envidiable por nadie.

Sin más, vayamos a lo que vinimos…

1. Temporada para el olvido

Resumamos diciendo lo siguiente: en el 2023, Chapman tuvo la peor temporada de su carrera. Simple y sencillo. En su séptimo torneo con los Yankees de Nueva York, tiró 36.1 innings en 43 presentaciones, se lesionó, perdió su rol de apagafuegos, su efectividad terminó en 4.46, su WHIP cerró en 1.43 y su más grande enemigo fue el descontrol, pues 28 bateadores se le embasaron por bases por bolas.

Su efectividad ha venido empeorando año tras año desde el 2019. En aquella campaña, culminó en 2.21, pero luego ascendió progresivamente a 3.09 en 2020, 3.36 en 2021 y 4.46 este año.

2. Se esfuma la confianza

Por sus problemas recientes, Chapman pareciera no tener el mismo cartel de dominio de otrora, ni tampoco la capacidad de brindar buena confianza al equipo que lo contrate para darle, sin ningún miedo, las labores del noveno episodio.

El zurdo de Holguín tendrá que reivindicarse desde el Spring Training, demostrar que está enfocado, que puede dominar y que puede recuperar su rol del noveno capítulo. Solo así podrá borrar las inconsistencias que marcaron sus últimos meses como parte de los Yankees.

3. Dejó mala imagen

Cuando Aroldis no se presentó a los entrenamientos de los Yankees porque no tendría puesto seguro en el roster de la Serie por el Wild Card, en la postemporada del 2022, este no sabía la repercusión que tendría para su trayectoria tal decisión. Chapman no estuvo a la altura de un profesional ético a las órdenes de su mánager. No hay jugador más grande que una organización.

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